105 años sin Porfirio Díaz

¿En qué piensan cuando ven las largas vías ferroviarias que existen hoy día en nuestras carreteras y caminos? Algunos los consideran algo molesto al tener que esperar a que pase el tren para continuar con nuestro accionar diario, pero hubo una época en que la cantidad de automóviles no era tanta como ahora hay y el tren era el vehículo que conectaba a los mexicanos tanto en forma individual como en la vida económica y productiva.

Pies esos tendidos de vía fueron parte del legado del visionario Porfirio Díaz Mori, Ex Presidente de México que introdujo más de 30,000 kilómetros de ferrocarril, fue un objetivo que Díaz implementó para lograr la conectividad del país con fines de industrialización. Además, otra de las herencias que recibimos de este proyecto de país  del régimen porfirista fue la instalación de líneas telefónicas y la energía eléctrica.

Pero el legado de Díaz no se limita a eso, en aquellas épocas, el actual Museo Nacional de Arte, ubicado en la calle de Tacuba en el centro histórico, fue concebido anteriormente como el edificio que albergaría la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, el cual era el símbolo de la estabilidad política y económica por la que atravesaba el país durante este periodo.

El Porfiriato (nombre con el que se conoce al período de mandato de Díaz) inició en 1877 y se caracterizó por el control de caudillos y caciques, la inversión extranjera en la economía, la conciliación con las potencias mundiales, la política de comunicaciones y transportes, el incentivo al campo, la industria y la minería, todo esto, logrado en el contexto de la segunda revolución industrial a finales del siglo XIX.

Porfirio Díaz Mori

Díaz, el caudillo, sentía especial fascinación por el arte europeo, especialmente por el francés, lo cual inspiró su deseo al construir una identidad cultural en la Ciudad de México. Una de sus propuestas en esta materia fue renovar el Teatro Nacional para dar paso al Palacio de Bellas Artes, el cual fue inaugurado en 1934, por lo tanto Porfirio Díaz ya no vio terminado este recinto.

El Hemiciclo a Juárez fue otra de las contribuciones de Porfirio Díaz para conmemorar el centenario de la Independencia. Este monumento emblemático que se ubica en la Alameda Central de la Ciudad de México, fue construido en honor de Benito Juárez como reconocimiento de parte del presidente por ser su aliado en Oaxaca.

Entre otras grandes obras y para conmemorar el centenario de la Independencia de México, Díaz, quería mostrar al mundo los avances que se habían logrado durante su mandato, en los cuales habían empezado a trabajar arquitectos, ingenieros, constructores y escultores desde los primeros años del siglo XX y por ello ordenó la construcción del Monumento a la Revolución que se interrumpió y culminó después en 1938.

Finalmente, otras construcciones que Porfirio Díaz legó a los mexicanos son el Palacio Lecumberri, el Colegio de San ldefonso, el Bosque de Chapultepec y el Ángel de la Independencia, monumento emblemático en la Ciudad de México.

Hoy, se recuerda a Díaz al cumplirse 105 años de su fallecimiento, mucho se ha escrito sobre el otro oaxaqueño que llegó a la presidencia de la República y que tanto hizo por México, algunos en contra, otros a favor de la labor y su legado, pero nadie puede negar su visión de un México de primer mundo, y que, por prudencia y amor patrio, decidió partir al exilio antes de ocasionar conflictos mayores a su patria.