PARADIGMA MULTIGENERACIONAL

Las generaciones frente al COVID-19

Por: Jaime González Hidalgo

Todas las generaciones son vulnerables a los efectos del COVID-19 en su salud. La pandemia es global y afecta a todas las personas sin importar su edad. Sin embargo, existen diferencias generacionales en la forma en la que las personas responden a esta crisis de salud pública.

El viernes 20 de marzo regresaba de un viaje de la ciudad de Houston, durante el trayecto resultaba evidente que la dinámica social y comercial estaba lejos de ser normal; en esos momentos me di cuenta que mis días en Houston serían la última vez que las cosas fueron normales. Inmediatamente me vino a la memoria el 10 de septiembre de 2001, el día anterior a que todo cambió a nivel global la última vez.

El brote de coronavirus podría convertirse en el evento cultural más impactante en la vida de las generaciones actuales. Es difícil que otro evento altere tan profundamente tantos aspectos de la vida cotidiana en tan poco tiempo, teniendo un impacto directo en tantas personas en todo el mundo. La pandemia y nuestras reacciones se cruzan con las tendencias del pasado y tendrán un impacto en el futuro de las generaciones actuales y las siguientes en nacer.

Los efectos psicológicos como la ansiedad, el miedo y la preocupación han aumentado en la medida que la interacción social disminuye, empezando a presentarse la depresión. Un número significativo de jóvenes está experimentando aburrimiento extremo al lidiar con la inactividad forzada. Los desafíos de salud mental, que ya eran un tema para la generación Milenio y Nativa, se han exacerbado por la pandemia.

Todas las generaciones son vulnerables a los efectos del COVID-19.

Es evidente la tristeza que están experimentando los jóvenes mientras observan los hitos más importantes de su vida: graduación, fiesta de graduación, fiestas de cumpleaños, bodas, pruebas de manejo, vacaciones, etc., pasar sin ser celebrados. Estos rituales de paso tradicionales están siendo interrumpidos, generando una sensación de pérdida que contribuye en la inestabilidad de su salud mental, en un medio donde los recursos de salud mental son más difíciles de obtener a medida que la pandemia empeora.

Aunque algunos jóvenes enfrentan con creatividad estos tiempos, la evidencia muestra una ansiedad relacionada a la manera de mantenerse ocupado y ser positivo. Por otro lado, las generaciones mayores están experimentando menos aburrimiento, ya que su trabajo ha cambiado a un entorno doméstico fácilmente.

Algo que es perceptible en todas las generaciones es que están más preocupadas por la salud física y mental de sus familiares que por la suya. La generación Milenio y Nativa están expresando menor preocupación por el virus, es la generación Baby Boomer la que indica que le tomará más tiempo sentirse segura de que el brote está bajo control.

Los Baby Boomers nacidos en una era de optimismo post revolucionaria han experimentado tanto que sienten que han vivido lo suficiente para ser capaces de cuidarse a sí mismos. Jubilados o cercanos a la jubilación son los menos preocupados por su situación laboral.

La generación ‘X’ son los más preparados para enfrentar el aislamiento del distanciamiento social y la cuarentena, esto debido a que aprendieron a ocuparse en las horas posteriores a la escuela antes de que sus padres llegaran a casa del trabajo. Los ‘X’ cuidan de sus hijos como de sus padres, ahora tienen que ayudar a los niños con la educación desde casa y llegan a estresarse cuando sus padres no se cuidan lo suficiente. Aunque pueden trabajar desde casa, se enfrentan a un futuro laboral incierto.

Durante décadas seguiremos hablando de la pandemia del 2020.

La generación Milenio con más edad también está preocupada por cuidar a sus hijos mientras trabajan desde casa. En una inversión de roles regañan a sus papás por no cuidarse lo suficiente. Aunque han disminuido sus gastos por la pandemia, han aumentado las compras en línea. A los más jóvenes es a los que les cuesta llevar correctamente las normas de sana distancia.

La generación Nativa, según un estudio de 2018 de la Asociación Americana de Psicología, poseen la salud mental más pobre. Aunque están preocupados por sus padres y abuelos, buscan salir y socializar. La mayoría está estresada y preocupada por la escuela y el encierro.

El COVID-19 dejará una marca importante a largo plazo en todas las generaciones, los niños resentirán mayormente el trauma. Peor aún, los niños de escasos recursos serán los más afectados por el trauma debido a la inseguridad alimentaria, el estrés de los padres, la disminución del acceso a la educación y un estilo de vida digno.

Aunque las redes sociales están inundadas con chistes y quejas, hasta el momento la pandemia ha desalentado grandes acciones sociales, las personas se han visto obligadas a centrarse en tareas pasivas que aumentan la ansiedad. La pandemia está fortaleciendo una actitud existente en la generación Milenio y Nativa, en la que piensan que el mundo no es un lugar amable o justo.

La confianza en las instituciones es baja y la polarización política es alta, lo que nos impide estar preparados para acordar acciones básicas y trabajar juntos. Es muy claro darse cuenta que la desconfianza mata.

El enfoque positivo es pensar que los grandes acontecimientos culturales conducen a grandes cambios en la actitud social, lo hemos visto durante los terremotos de 1985 y 2017. No debemos esperar a que los medios, las instituciones de salud o el gobierno resuelvan el reto por nosotros, la solución llegará cuando todas las generaciones trabajemos juntos.

Durante décadas seguiremos hablando de la pandemia del 2020. ¿Qué dirás cuando alguien te pregunte qué hiciste por el bien de México?