102° aniversario del nacimiento de Ingmar Bergman

Hijo de un pastor luterano y criado en un hogar estrictamente religioso, Ernst Ingmar Bergman nació el 14 de julio de 1918. El mundo metafísico de la religión influyó tanto en su niñez como en su adolescencia. Su educación estuvo basada en los conceptos luteranos: “Los castigos eran algo completamente natural, algo que jamás se cuestionaba. A veces eran rápidos y sencillos como bofetadas y azotes en el culo, pero también podían adoptar formas muy sofisticadas, perfeccionadas a lo largo de generaciones”. Muchas de sus obras están inspiradas en esos temores y relaciones violentas.

Aunque se crió en un hogar luterano devoto, Bergman dijo más tarde que había perdido su fe a los ocho años.

Todavía vigente, este martes se celebra el 102 aniversario del nacimiento del hombre que desnudó el alma humana, figura capital del universo cinematográfico sobre todo a partir de los sesenta, tras la elogiosa recepción de su obra maestra ‘El séptimo sello’ en el Festival de Cannes, donde ganó el premio especial del jurado. Una película que fue también la proyección definitiva de su actor fetiche, Max Von Sydow, con quien ya había trabajado en el primer montaje europeo de ‘La gata sobre el tejado de zinc’, y de cuya estrecha devoción dan testimonio en casi todas las producciones del director durante esa época, desde ‘Fresas salvajes’ a ‘La carcoma’.

Asistió a la Universidad de Estocolmo en 1937, donde estudió arte, la historia y la literatura. Por primera vez, se involucró en el teatro y comenzó a escribir y actuar en obras de teatro y dirigiendo producciones estudiantiles, y, posteriormente, fue ayudante de dirección del Gran Teatro Dramático de Estocolmo. En 1943, la productora Svensk Filmindustri (SF) lo contrató para el departamento de guiones.

No fue sino hasta la aparición de la comedia ‘Sonrisas de una noche de verano’, que el nombre de Bergman no empezó a ser internacionalmente conocido. El éxito que alcanzó esta película en el Festival de Cannes de 1956 lo convirtió en el autor de moda dentro del cine europeo, y ello propició que se recuperaran numerosos filmes anteriores suyos.

1950 se embarcó en una serie de obras clásicas, como ‘El séptimo sello’ (1957) y ‘Fresas salvajes’ (1957). En 1961, Bergman se embarcó en su ambiciosa trilogía, ‘Como en un espejo’, ‘Los comulgantes’ (1962), y la parte final, ‘El silencio’ (1963).

‘El séptimo sello’ (1957) es una de sus mejores producciones.

En 1966, dirigió ‘Persona’, una película que él mismo consideraba una de sus obras más influyentes.

En 1976, su carrera se vio seriamente amenazada como resultado de una investigación penal fallido por presunta evasión de impuestos. Indignado, Bergman suspendido una serie de producciones pendientes, cerró los estudios, y se fue al exilio autoimpuesto en Alemania Occidental, y no filmó de nuevo en Suecia hasta 1982.

En 1982, Bergman lanzó una de sus películas más autobiográficas, el Fanny ricamente detallado y Alexander, de la que el mismo autor comentó: “Por fin quiero dar forma a la alegría que, a pesar de todo, llevo dentro de mí y a la que tan rara vez y tan vagamente doy vida en mi trabajo”.

Posteriormente Bergman publicó sus memorias en dos volúmenes, Linterna mágica (1988) e Imágenes (1990).

Después de su retiro del cine, Bergman dirigió una serie de especiales de televisión, ha escrito varios guiones y obras de teatro dirigidas a la sueca Real Teatro Dramático.

Sus principales temas son la muerte, la enfermedad, la fe, la traición, la desolación y la locura.

Ha dirigido más de sesenta películas y documentales para el lanzamiento cinematográfico y de la televisión, la mayoría de los cuales también escribió. También ha dirigido más de ciento setenta obras.

La mayoría de sus películas fueron puestos en el paisaje de Suecia. Sus principales temas son la muerte, la enfermedad, la fe, la traición, la desolación y la locura. El director falleció el 30 de julio de 2007 a los 89 años en la isla de Fårö, a la que se había retirado.