Paradigma Multigeneracional

Generaciones mexicanas en el 4to giro: la crisis

Por: Jaime González Hidalgo

La historia avanza por ciclos igual que avanza la naturaleza. El paso de los años en la evolución de la cultura humana presenta fases de esplendor, como los brotes de primavera, y fases de devastación, como las heladas de invierno. Durante un ciclo histórico los acontecimientos y referentes sociales harán que a unas generaciones se les otorgue mucho y a otras se les exija demasiado.

Cada cambio de fase, equivalente al paso de una estación a otra en la naturaleza, coincide con el surgimiento de una nueva generación y el paso de las generaciones anteriores al siguiente nivel de edad. Al nacer una nueva generación, los infantes alcanzan la juventud, los jóvenes llegan a la edad media y los maduros entran a la vejez.

El paso de una edad a otra modifica el rol de cada generación y produce los cambios sociales. Estos cambios ocurren porque unas generaciones ganan protagonismo y otras lo pierden. Aquellos que entran a la juventud darán la identidad a la fase del ciclo, mientras que los maduros ejercen el poder y viejos se retiran.

Cada una de las cuatro fases o giros de un ciclo histórico presenta una generación que durante su infancia los eventos de época condicionan sus ideas, sus valores y sus comportamientos, llevándolos a construir un arquetipo diferente, el cual posee un sentido distintivo de sí mismo.

El ciclo histórico actual en México inició con el primer giro, el Surgimiento, fase comprendida entre 1939 y 1959. Esta fase nos presenta a la generación Baby Boomer, de arquetipo Profeta. Este arquetipo nace después de una crisis desastrosa o una gran guerra., Son sobre todo idealistas, presentan un ímpetu por restablecer una vida en comunidad y crear un nuevo orden social. Serán revolucionarios en su juventud, pero se asentarán en su madurez.

La generación Baby Boomer fue reprimida violentamente.

En nuestro país estos niños nacieron después de la Revolución, de la que escuchaban sus horrores en las narraciones de sus abuelos, y al final de la Segunda Guerra Mundial. En su infancia toman forma las instituciones que construirán la nueva estructura social (la CFE, Pemex, el IMSS, el PRI, el ISSTE) que brindará estabilidad y crecimiento económico.

El segundo giro, el Despertar, fase comprendida entre 1960 y 1982. Esta fase nos presenta a la generación ‘X’, de arquetipo Nómada. Este arquetipo nace en una etapa de agitación espiritual donde la juventud se alza contra el orden institucional con nueva propuesta de valores. Son fundamentalmente reactivos, de niños no se les otorga demasiada protección, de jóvenes se sienten alienados y en su madurez son pragmáticos.

En nuestro país estos niños nacieron en periodo de movimientos sociales y búsqueda de la democracia. En su infancia el sistema busca exposición internacional con los Juegos Olímpicos de 1968 y la Copa Mundial de Futbol de 1970, pero el gobierno reprimió sangrientamente a la generación Baby Boomer ya en su juventud. Los problemas financieros del país llevaron a la nacionalización de los bancos.

El tercer giro, la Decadencia, fase comprendida entre 1983 y 2005. Esta fase nos presenta a la generación Milenio, de arquetipo Héroe. Este arquetipo nace en un tiempo de pragmatismo individualista, laissez faire y preferencia por lo nacional. Se caracterizan por su civismo, reciben gran atención de sus padres, se les estimuló con la idea de ser la generación más preparada de la historia, como jóvenes tendrán que enfrentarse a una crisis siendo el mayor grupo poblacional en edad productiva a nivel mundial y terminarán siendo cuestionados por otro despertar espiritual.

La generación Milenio tomando las calles y las redes sociales.

En nuestro país estos niños nacieron durante el debilitamiento de las instituciones y el decaimiento del orden cívico. Durante su niñez se sufrió el terremoto de 1985 que demostró la incompetencia del sistema y sus instituciones. La superestructura se fractura y en 1988 Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano se presenta a las elecciones presidenciales por el Frente Democrático Nacional. Se experimenta una reprivatización de la infraestructura gubernamental. En 1994 entra en vigor el TLCAN, surge el EZLN y se vive el error de diciembre. En las elecciones intermedias de 1997 el PRI pier­de la mayoría en el Congreso de la Unión y en el año 2000 el PAN alcanza la presidencia. La completa integración de la joven generación ‘X’ transformó el país. 

El cuarto giro, la Crisis, fase en desarrollo que empezó en 2006 y culminará después del 2024 aproximadamente. Para esta fase proponemos el nombre de generación Nativa (por ser la primera completamente digital y el extremo cuidado que reciben de sus padres), de arquetipo Artista. Este arquetipo vino al mundo en momentos de gran convulsión, el régimen de valores impulsa la sustitución del antiguo orden cívico por uno nuevo. Son niños sobreprotegidos, y ante todo, flexibles. Crecen en un entorno agresivo, inseguro y de grandes sacrificios personales. Es la fase más peligrosa para ser niño en este ciclo histórico.

En nuestro país estos niños fueron marcados por la ‘guerra contra el narcotráfico’, los riesgos se encuentran en las calles y en el internet. Se ha perdido el estado de derecho en todo el territorio y el gobierno utiliza la fuerza para restablecer un orden relativo. En 2012 el PRI regresa a la presidencia en unas elecciones donde por primera vez votaron los nacidos en 1995 (año en el que nació la mayor cantidad de mexicanos en el Siglo XX), durante el proceso surge el movimiento #yosoy132 resultado de la personalidad heroica de los jóvenes Milenio. Un conjunto de reformas estructurales busca transformar el país, pero la corrupción, la violencia generalizada y el aumento de la desigualdad social les impiden ser significativas.

Una nueva generación marcada por la pandemia Covid-19.

El sentimiento de comunidad surge con singular brío y AMLO llega a la presidencia con una abrumadora mayoría. Las premisas son restablecer el estado de derecho, terminar con la corrupción y proveer de seguridad a la población. Para todas las generaciones la percepción del futuro resulta urgente. Los cambios en la legislación y la forma de gobernar generan desconfianza más que certidumbre. El TMEC no ofrece una solución real y la pandemia del Covid-19 dejará una marca indeleble en el final de este ciclo histórico, la capacidad operativa de este gobierno y la vida de todas las generaciones, en especial en la generación Nativa.