¡Viva Villa! 97 años de la muerte del Centauro del Norte

Mucho se ha hablado de José Doroteo Arango Arámbula, conocido popularmente como Pancho Villa. Algunas retratan al revolucionario como a un verdadero héroe y otras aseguran que se trataba de un bandolero y un mujeriego entregado a los excesos.

Sin embargo, el revolucionario, nacido el 5 de junio de 1878 (aunque se debate entre junio y julio), fue al parecer un hombre abstemio que incluso condenaba a muerte a todo aquel de sus seguidores que cayera bajo el influjo del alcohol (se dice que llegó a destruir cientos de litros de bebidas alcohólicas).

Acta de nacimiento de Doroteo Arango. Fuente: Archivo Histórico Matamoros.

En cuanto a su fama como mujeriego, a Pancho Villa se le atribuyeron hasta 27 relaciones, pero fue la famosa vedette de la época, María Conesa, conocida como la Gatita Blanca, la que fascinó absolutamente al revolucionario, aunque no la pudo conquistar: “Mire general, una pulga como yo, no duerme en su petate”, le dijo la artista. La imagen icónica de Pancho Villa lo muestra tocado siempre con un gran sombrero, y es que el guerrillero se sentía incómodo con la cabeza descubierta y nunca se lo quitaba en público.

La fatídica expedición punitiva

Tal vez uno de los episodios de la Revolución mexicana protagonizado por Pancho Villa que está más rodeado de mitos y leyendas fue su invasión del pueblo fronterizo de Columbus, en Nuevo México.

Cartel original de la búsqueda de Pancho Villa distribuido por Estados Unidos en Matamoros, Tamp. Fuente. Archivo Histórico Matamoros

La ‘Expedición Punitiva’ llevada a cabo por los Estados Unidos en 1916 para repeler el ataque de los revolucionarios e intentar capturar a Pancho Villa fracasó tras once meses de infructuosa búsqueda de los estadounidenses, que llegaron a penetrar 600 kilómetros en territorio mexicano. Y tuvo una inesperada consecuencia: el aumento de los sentimientos nacionalistas del pueblo mexicano y de su gobierno.

Conspiración

A partir de entonces, Pancho Villa vivió apartado de la vida pública junto a su familia en una hacienda de la localidad de Canutillo perteneciente al estado de Durango, una propiedad que el Estado mexicano le había donado como pago a los servicios prestado al país.

El 20 de julio de 1923, Villa partió hacia Hidalgo de Parral, ciudad ubicada en el sur de Chihuahua, donde pretendía reunirse con algunos de sus camaradas para partir posteriormente todos juntos hacia Río Florido, donde debía asistir al bautizo del hijo de un amigo.

Sus premonitorias palabras antes de salir fueron: “Parral me gusta hasta pa’ morirme”. Serían premonitorias. Villa era consciente de que el a la sazón presidente de México, su antiguo enemigo Álvaro Obregón, estaba decidido a asesinarlo. Aunque Villa confiaba en que esto no sucediera, ya que en ocasiones anteriores él mismo se había encargado de desbaratar algún complot encaminado a acabar con su vida. Para dar a entender que venía sin ánimo de levantar disputas, rehusó la escolta de 50 hombres que habitualmente iba con él para protegerlo y marchó acompañado por cinco hombres, entre los que se incluían el general Trillo y su asistente de confianza, Daniel Tamayo.

¡Viva Villa!

Conduciendo él mismo su Dodge Brothers, empezó a atravesar la ciudad de Parral. Allí le esperaba un grupo armado que a punto estuvo de asesinarle si no hubiera sido porque decenas de niños que salían de un colegio se cruzaron con su comitiva en la carretera.

Pero cuando su automóvil cruzaba la calle Gabino Barrera, en Parral, un hombre ataviado con un sombrero de palma llamado Juan López, agitó la mano exclamando: “¡Viva Villa!”. Aquel viejo grito de guerra de la división encabezada por el líder revolucionario cuando entraba en los pueblos se convertía ahora en el anuncio de su muerte. Aquella exclamación fue la señal para que los asaltantes supieran que el coche del antiguo revolucionario estaba llegando al punto establecido para el atentado.

Así quedaría el automóvil donde asesinaron a Villa en Parral, Chihuahua.

Tras girar por una calle, el vehículo quedó en un punto ciego de la curva donde aguardaban los asaltantes para abrir fuego. Al grito de “¡Viva México cabrones!”, los asaltantes dispararon una nube de proyectiles, se dice que unos 150, que destrozaron los cristales del vehículo. Trece balas atravesaron el cuerpo del Centauro del Norte causándole la muerte instantánea. La crónica del periódico El siglo de Torreón del día siguiente informaba: “Tres hombres de la escolta terminaron también muertos y dos heridos”.

Villa debe morir

Los pistoleros encargados de matar a Pancho Villa fueron Jesús Salas Barraza, un diputado local, su cómplice Melitón Lozoya y el general Joaquín Amaro. La autoría intelectual se atribuye al presidente Álvaro Obregón y a su sucesor, Plutarco Elías Calles, que al parecer respondieron así a las demandas del Gobierno de los Estados Unidos, cuyas condiciones para reconocer la legitimidad del estado mexicano pasaban por el asesinato de Villa.

El cadáver de Villa en Parral, antes de ser decapitado y su cabeza extraviada.

El cadáver de Pancho Villa no encontró reposo en el cementerio de Parral. Su cadáver fue profanado y decapitado. Su cabeza desapareció sin que a día de hoy haya sido encontrada. El magnate norteamericano William Randolph Hearst también aportó su grano de arena al contratar a un grupo de mercenarios para que encontraran la calavera del revolucionario, algo que no llegó a conseguir. Una leyenda cuenta que cada 20 de julio, aniversario de su muerte, el fantasma de Pancho Villa reaparece por las calles de su país para recordar su asesinato a traición.

La leyenda no muere

Parral, Chihuahua, lugar donde asesinaran a Doroteo Arango, mantiene vivo su recuerdo en sus calles haciendo una representación de la muerte iniciando desde la llegada del contingente a caballo el día anterior a su muerte, así, ayer en la ciudad del norte del país llegó a las calles de la ciudad del norte del país el contingente simbólico de Gran Cabalgata Villista.

La cabalgata de este año en Parral, con las medidas de seguridad por el COVID-19.

Hoy, la Gran Cabalgata Villista tiene otro matiz, ante la contingencia provocada por el COVID-19, se realizó un acto simbólico de la llegada del contingente de 4 cabalgantes quienes se apostaron en la Estación de Ferrocarril.

“Afortunadamente, no hemos dejado que estas tradiciones se rompan, sino que por el contrario el presidente municipal Alfredo Lozoya Santillán, desde el antiguo paso al norte dio arranque a esta cabalgata de manera simbólica, posteriormente en la ciudad de Chihuahua acompañó al gobernador Javier Corral desde la capital del Estado y de ahí emprendieron el camino hasta Parral”, señaló el Secretario de Ayuntamiento de Parral, Francisco Adrián Sánchez Villegas.

Todos los años se realiza el simulacro del asesinato de Villa, en este año se podrá ver por internet en varias páginas.

También se dirigió a los presentes y manifestó: “Hoy precisamente en ustedes, en las cabalgantes y los cabalgantes que tenemos aquí están sentadas todas las personas, todos esos espíritus que añoraban y deseaban visitarnos en Parral, representan y representarán a ese gran grupo de personas, más de 8 mil jinetes tan sólo el año pasado estaban, ya no físicamente pero sí con el corazón”.

Así mismo hizo un llamado a aprovechar este momento, disfrutar este instante y no sólo revindicar el pensamiento de Villa, sino el de todos sus hijos, sus herederos que están añorando visitar Parral.

“Este es un momento, de mostrar que los parralenses no nos rendimos ante nada ni ante nadie, ni ante la situación más adversa. Podemos sacar la casta y determinarnos a que las cosas sucedan en Parral. Afortunadamente las hijas e hijos somos personas valientes, decididas, nobles y esto no ha sido una concesión gratuita, sino que es una historia, un legado de generación tras generación que se va transmitiendo”, aseveró el licenciado Sánchez Villegas.

“Este es una importante decisión para lograr el renacimiento de nuestra ciudad, estoy seguro, que como lo dijo el Presidente Municipal Alfredo Lozoya Santillán, que, si nos decidimos y emprendemos causas justas, vamos a seguir cabalgando juntos”, concluyó.

No te pierdas el recorrido virtual por el Palacio Alvarado en el marco de Jornadas Villistas 2020

-La cita es este jueves 16 de julio a las 18:00 horas, vía Facebook Pinceladas del Conocimiento y la página Jornadas Villistas.

Con el propósito de que la pandemia por el COVID 19, no empañe la gran tradición de las Jornadas Villistas de Parral, el alcalde, Alfredo Lozoya, ordenó integrar una serie de recorridos virtuales que incluyen el bello Palacio Alvarado, hoy Centro Cultural.

A la fecha la página de Facebook Jornadas Villistas ya incluye el recorrido virtual por mina ‘La Prieta’ motivo de la fundación del viejo Real de Minas de San José del Parral el 14 de julio de 1631 y principal fuente de empleo hasta 1974, recorrido virtual al que hoy se integra el paseo virtual por el mágico Palacio Alvarado.

El Palacio Alvarado hoy Centro Cultural permite conocer una joya arquitectónica que data de los inicios del Siglo XX cuando el acaudalado y generoso minero, Don, Pedro Alvarado Torres, dueño de la mina “La Palmilla” ordenó su construcción para su esposa Doña, Virginia Griensen Zambrano.

Parte de la magia del recinto que fue rescatado por el Gobierno del Estado, para abrirlo al público amante de la gran historia de la Capital Cultural del Estado, incluye la historia de amor de Don Pedro y Doña Virginia, historia que podrás conocer este jueves en la continuidad del programa de Jornadas Villistas virtuales 2020, no te lo pierdas.