45 minutos de poder, 68 años de la muerte de Pedro Lascuráin

Nacido en el rancho de La Romita en la Ciudad de México, Pedro José Domingo de la Calzada Manuel María Lascuráin Paredes era nieto del general Mariano Paredes Arrillaga, quien también fue presidente de México por un breve periodo en 1846.

Pedro Lascuráin procedía por línea materna de una familia de origen vasco, mientras que su padre era un próspero empresario de Veracruz. Debido a ello, Lascuráin se formó como abogado en escuelas de renombre, como el Seminario Conciliar y la Escuela Nacional de Jurisprudencia.

Perteneció a la Asociación de Legislación y Jurisprudencia, así como a la Barra Mexicana-Colegio de Abogados.

El presidente Mariano Paredes, abuelo del Pedro Lascuráin.

Ejerció su profesión de abogado como miembro del ayuntamiento de la Ciudad de México, director de la Escuela Libre de Derecho y secretario de Relaciones Exteriores en el gabinete de Francisco I. Madero.

El breve ascenso a la Presidencia de Pedro Lascuráin tuvo lugar durante el golpe de estado conocido como la Decena Trágica. Tras su asunción democrática al poder en 1911, Francisco I. Madero había mantenido la estructura gubernamental porfirista. El motivo principal de evadir cambios profundos, era mantener la estabilidad producida por las inversiones extranjeras.

Sin embargo, tanto los movimientos de la población más desfavorecida, como los hacendados que luchaban contra el zapatismo estaban inconformes con la templanza maderista.

Por ello, la oposición convocó a distintos mandos del ejército para asaltar el Palacio Nacional. El evento fue encabezado por el general Manuel Mondragón, quien buscaba poner en libertad a Bernardo Reyes y a Félix Díaz, ambos opositores de Madero. Además, contaron con un férreo apoyo del gobierno estadounidense. El objetivo principal del golpe era llevar a Félix Díaz, sobrino de Porfirio Díaz, al poder.

Con la hospitalización del maderista y matamorense Lauro Villar, Victoriano Huerta asumió el cargo de general, evento que aprovechó para consumar la traición contra Madero.

Tras apresar a Madero y a su vicepresidente José María Pino Suárez, Huerta exigió las renuncias al gobierno a cambio de la su libertad. Una vez emitida la dimisión, el poder recayó constitucionalmente sobre el secretario Pedro Lascuráin, quien había fungido como salvaguarda de la vida de Madero.

Muertos durante la Decena Trágica. Foto: Archivo histórico Manuel Ramos.

Para aceptar el trámite, Pedro Lascuráin hizo jurar a Huerta ante una imagen guadalupana que protegería la vida del presidente. El entonces secretario de relaciones exteriores fungió como interpósita persona entre Madero y Huerta. Una vez entregadas las renuncias, Lascuráin asumió constitucional y legítimamente la presidencia de las 17:15 a las 18:00 horas del 19 de febrero de 1913.

Durante su gestión interina, Pedro Lascuráin designó a Victoriano Huerta como secretario de Relaciones Exteriores, luego de lo cual renunció. Con ello, del mismo modo el poder pasó a un presidente interino, mismo que duró un año.

Después del suceso Francisco I. Madero se enteró de la muerte de su hermano Gustavo y tres días después murió fusilado.

Ya como presidente de México, Victoriano Huerta instauró una dictadura militar y restableció el sistema porfirista, esta vez sin Porfirio Díaz a la cabeza.

Tras prestarse a la maniobra, se retirará de la política y será profesor del Tercer Curso de Derecho Civil de la Escuela Libre de Derecho, y de 1930 a 1933, cuarto Rector de la misma; al término de su gestión será nombrado su Rector Honorario.

Publicará varias obras sobre el derecho civil y comercial, entre ellas: “Justicia de Quiebra”, “Las Persecuciones Individuales en los Juicios de Quiebra”, “Responsabilidad Solidaria de los Socios en la Sociedad en Nombre Colectivo”, “Cancelación de Hipotecas en Remates Judiciales” y “Estudio sobre la Sociedad Anónima según la Ley de Sociedades Mercantiles”.

Por su parte, el presidente Lascuráin vivió hasta los 96 años hasta que falleció en México un día como hoy 21 de julio, pero de 1952 en la ciudad de México. Durante el resto de su vida defendió no ser parte del complot contra Madero. Sobre ello declaró:

“Mi único propósito había sido obtener garantías que pusieran a salvo la vida del señor Madero, el apóstol de la revolución. Fue el malvado engaño, porque muy pocas horas después de serme garantizada la vida del presidente, era asesinado. No quiero añadir más.”

Pedro Lascuràin