161 años de matrimonios

Hoy se conmemora el 161 aniversario de la promulgación de la ley del matrimonio civil, expedida por Juárez siendo entonces Presidente Interino de la República Mexicana, en 1859 en la ciudad de Veracruz.

Hasta entonces, cualquier matrimonio era un acto sujeto sólo al derecho canónico, es decir, sujeto a las reglas y ordenanzas de la iglesia.

Esta ley, que tipificó el matrimonio civil como un contrato, establecía que: únicamente podía celebrarse entre un hombre y una mujer; era de carácter indisoluble, sólo la muerte de alguno de los cónyuges lo disolvía; la bigamia y la poligamia quedaban prohibidas y eran sujetas a pena; los casados podían separarse de manera temporal en caso de adulterio, prostitución inducida por el cónyuge, concubinato con un tercero, inducción al crimen, crueldad excesiva o demencia confirmada de uno de los esposos; y que en ningún caso el divorcio habilitaba a las personas para contraer de nuevo matrimonio mientras viviera alguno de los cónyuges.

Benito Juárez promulgó la Ley de Matrimonios un 23 de lulio pero de 1859.

Además, no podían contraer matrimonio los hombres antes de los 14 años de edad y las mujeres antes de los 12; los varones menores de 21 y las mujeres menores de 20 años, debían contar con la autorización de sus padres; y establecía el impedimento para celebrar el matrimonio si existía cierto parentesco consanguíneo, la locura incurable o el matrimonio legítimo celebrado anteriormente con otra persona.

En los siguientes días, Juárez decretó las leyes Orgánica de Registro Civil y Sobre Libertad de Cultos; y sólo unos meses después, los decretos sobre hospitales y establecimientos de beneficencia y expulsión apostólica.

Más adelante, hacia 1870 se empezó a aceptar la separación por mutuo consentimiento, siempre y cuando estuviera abalada por un juez después de cumplir el debido procedimiento.

La Epístola de Melchor Ocampo

Conforme al Diccionario de la Real Academia Española, epístola significa carta o misiva que se escribe a alguien. Por ende, la epístola de Melchor Ocampo es una carta que se escribió teniendo como destino a quienes fueran a contraer matrimonio, pues formó parte de la Ley de Matrimonio Civil, propiciada por Melchor Ocampo y que el presidente Benito Juárez promulgara un día como hoy, pero de 1859.

En esa ley se exigía como requisito esencial de validez del acto jurídico solemne del matrimonio la lectura de los artículos 1, 2, 3, 4, y 15. Lo interesante es que el artículo 15 es el texto que se conoce como ‘Epístola de Melchor Ocampo’ y que a continuación se reproduce:

Epístola de Melchor Ocampo:

“Declaro en nombre de la ley y de la sociedad que quedan ustedes unidos en legítimo matrimonio con todos los derechos y prerrogativas que la ley otorga y con las obligaciones que impone; y manifiesto: “Que éste es el único medio moral de fundar la familia, de conservar la especie y de suplir las imperfecciones del individuo que no puede bastarse a sí mismo para llegar a la perfección del género humano. Éste no existe en la persona sola sino en la dualidad conyugal. Los casados deben ser y serán sagrados el uno para el otro, aún más de lo que es cada uno para sí. El hombre, cuyas dotes sexuales son principalmente el valor y la fuerza, debe dar y dará a la mujer protección, alimento y dirección, tratándola siempre como a la parte más delicada, sensible y fina de sí mismo, y con la magnanimidad y benevolencia generosa que el fuerte debe al débil, esencialmente cuando este débil se entrega a él, y cuando por la sociedad se le ha confiado.

La mujer, cuyas principales dotes son la abnegación, la belleza, la compasión, la perspicacia y la ternura debe dar y dará al marido obediencia, agrado, asistencia, consuelo y consejo, tratándolo siempre con la veneración que se debe a la persona que nos apoya y defiende, y con la delicadeza de quien no quiere exasperar la parte brusca, irritable y dura de sí mismo propia de su carácter. El uno y el otro se deben y tendrán respeto, deferencia, fidelidad, confianza y ternura, ambos procurarán que lo que el uno se esperaba del otro al unirse con él, no vaya a desmentirse con la unión. Que ambos deben prudenciar y atenuar sus faltas. Nunca se dirán injurias, porque las injurias entre los casados deshonran al que las vierte, y prueban su falta de tino o de cordura en la elección, ni mucho menos se maltratará de obra, porque es villano y cobarde abusar de la fuerza.

Epístola de Melchor Ocampo
Melchor Ocampo creó la carta que se leía en los matrimonios pues consideraba la familia la base de la sociedad.

La citada epístola se dejó sin efecto y quedó abrogada la obligación de leer esta carta para los contrayentes una vez promulgado el Código Civil, pero desafortunadamente por machismo, ignorancia y costumbre la siguieron leyendo, pero algo más por interés ya que los contrayentes dejaban jugosas propinas cuando daban lectura a la ‘Epístola de Melchor Ocampo’. Sin embargo, algunos estados seguían dando lectura a lo mismo, por tal motivo el machismo y discriminación por parte del esposo se seguía dando, así como por parte de la mujer no olvidaba que tenía que ser abnegada y soportar hasta la irritación y ser el agrado como una obligación y que era la parte débil del matrimonio.

Permitir o no el divorcio fue un tema que provocó largas y acaloradas discusiones en el Congreso y, en el centro de las discusiones, se encontraba la concepción que entonces se tenía sobre el papel que desempeñaba la mujer. A pesar de esto, el 29 de diciembre de 1914 Venustiano Carranza decreta una ley donde se acepta formalmente el divorcio, entendido ya como la disolución total del vínculo y no como una separación temporal.

El 28 de febrero de 2006 la Cámara de Diputados emitió un exhorto a los diferentes gobiernos estatales para no utilizar más esta epístola, situación que continuó en los municipios.

El 26 de abril del 2007 la Cámara de Diputados emitió un acuerdo, ya que la Comisión de Equidad y Género en punto de acuerdo de dicha comisión considera que atenta contra los derechos y la dignidad de las mujeres y contradice la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo 4, donde dice que el hombre y la mujer son iguales ante la ley, por tal motivo solicita eliminar dicha lectura para los contrayentes, con fundamento en el artículo 66 párrafo 1, inciso B, de la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos.

Entonces, no fue sino hasta el año 2007 que el Congreso hizo caso y da la orden después de 137 años; y aun cuando ya estaba abrogada la ley del matrimonio y esa epístola, en municipios lejanos como son las serranías, en los ranchos y cuando los contrayentes lo hacen en lugares fuera del Registro Civil, siguen leyendo aún la ‘Epístola de Melchor Ocampo’ por intereses, machismo e ignorancia.

161 años de la institución del matrimonio por la vía civil.

A la fecha, mucho ha cambiado, las nuevas disposiciones legales en algunos Estados de la República varían entre si e incluso existen algunos que permiten el lazo matrimonial entre personas del mismo sexo, sin embargo, lo que cambia es la reglamentación, pero la base es el contrato civil que se manifiesta ante la autoridad para unir las vidas de dos contrayentes por mutuo acuerdo y eso es lo que celebramos el día de hoy, el aniversario de ese contrato civil.