El pirata promotor del tabaco

Un día como hoy, pero de 1586, Walter Raleigh introduciría a Inglaterra el tabaco, planta originaria de las tierras del Nuevo Mundo y en pugna por su control entre los principales países de Europa –España, Inglaterra, Portugal, Francia, entre otros– con lo que se desarrolló un gusto por el aroma de las hojas al momento de quemarlas.

Sin embargo, no sólo el tabaco fue el único ‘descubrimiento’ del corsario inglés a tierras inglesas, pues también se le atribuye la introducción de la papa en el mundo europeo.

Walter Raleigh (Hayes Barton, Devonshire, Inglaterra, 1552-Londres, 29 de octubre de 1618) fue un marino, corsario, escritor, cortesano y político inglés, que popularizó el tabaco en Europa. En la literatura clásica española era conocido como Guantarral.

Aliado desde el principio al bando de la reina virgen Isabel I, luchó tenazmente contra los rebeldes irlandeses de Desmond (1583), concibió el proyecto de colonizar América del Norte, fundando en 1584 en la isla de Roanoke (actual Carolina del Norte) la colonia Virginia en honor a la reina Isabel, contribuyó a la derrota de la Armada Invencible española (1588) y luchó por devolverle el trono al rey de Portugal (1589).

Fue siempre aliado de la reina virgen Isabel I y concibió el proyecto de colonizar América del Norte, fundando en 1584 en la isla de Roanoke (actual Carolina del Norte) la colonia Virginia en honor a la reina Isabel.

Fue elegido miembro del Parlamento varias veces y gozó de gran influencia en la corte isabelina. Cayó en desgracia durante un breve periodo tras seducir y desposar secretamente a lady Elizabeth Throckmorton, una de las damas de honor de la reina (1592), aunque pronto se recuperó tras ser encarcelado en la Torre de Londres. Disputó a Robert Devereux, II conde de Essex, y a Robert Dudley, conde de Leicester, el amor de la reina Isabel.

En 1595 organizó la primera expedición al territorio de Trinidad y la actual Guayana venezolana en busca del mítico reino de El Dorado, desafiando la soberanía española y portuguesa. El 22 de marzo de 1595, sir Walter Raleigh, Amyas Preston y el capitán Lawrence Keymis, luego de haber zarpado su expedición del puerto de Plymouth el 6 de febrero, desembarcaron en la isla de Trinidad, atacaron a las fuerzas españolas del lugar e hicieron preso al gobernador, Antonio de Berrio, fundador de San José de Oruña.

En 1595 organizó la primera expedición al territorio de Trinidad y la actual Guayana venezolana en busca del mítico reino de El Dorado, desafiando la soberanía española y portuguesa.

Soldados y habitantes quedaron bajo su poder y Berrío, a cambio de respeto para su vida, lo proveyó de todo cuanto Raleigh inquirió sobre aquellas nuevas e inmensas tierras que se extendían como un paraíso ante sus ojos y siguió la recomendación de penetrarlas utilizando las lanchas de sus cuatro navíos.

En carta del Gobernador de Santo Domingo al rey Felipe II se informa que Raleigh remontó el Orinoco hasta la confluencia con el Caroní y luego exploró este último río hasta los saltos y raudales donde se hallaba asentada la comunidad del cacique Morequito, con la que pudo entenderse e intercambiar cosas. Explorando la zona que llamaban Guayana, un territorio que teóricamente pertenecía a España, pero que en la realidad estaba siendo disputado entre Francia, Gran Bretaña y Holanda.

Raleigh descubrió algunas minas de estaño y emprendió la vuelta cuando ya no pudo seguir avanzando con sus barcos por aquellos ríos. Mientras tanto el capitán Keymis exploraba el estuario del rio Esequibo en búsqueda del lago Parima sin resultados positivos.

Raleigh, después de varios días en tierras de Morequito indagando a través de intérpretes sobre la grandeza, posibilidad y riquezas de la comarca, decidió retornar a Trinidad donde estaban anclados sus navíos, pero no sin antes convenir que allí se quedaran dos de sus hombres mientras él se llevaba dos indígenas pemones (guayanos) a objeto de que cuando volviese las cosas se le facilitaran.

Ya de vuelta, en Trinidad decidió borrar todo vestigio adverso a la pretensión imperial inglesa, de manera que San José de Oruña se transformó en ceniza y sus habitantes decapitados fueron sepultados bajo las ruinas. Raleigh levó anclas y luego trató inútilmente hacer lo mismo con Cumaná, donde una resistencia feroz lo obligó a cesar la hostilidad y entregar al prisionero Antonio de Berrío a cambio de marinos suyos capturados en medio del fragor del combate.

Incursionó con mala fortuna hasta el río Hacha en la actual Colombia sin embargo su lugarteniente Amyas Preston logra saquear Caracas por primera y única vez en su historia. Al regresar a Inglaterra fue recibido con pompa y circusntancia por Isabel I su protectora con la protesta airada del embajador de Felipe II por los desmanes cometidos en el Nuevo Mundo.

En 1596, durante la guerra contra España, participó en la toma y saqueo de Cádiz que la flota inglesa bajo el mando de Charles Howard y Robert Devereux llevó a cabo, suceso que el propio Raleigh relató por escrito. En el desembarco que las tropas inglesas hicieron, Raleigh resultó herido en una pierna.

Raleigh escribió un libro llamado ‘El Descubrimiento del vasto, rico y hermoso imperio de las Guayanas con un relato de la poderosa y dorada ciudad de Manoa’ que se popularizó como ‘El Dorado’ y se dice que fue el corsario quien mitificó el sitio.

Ya de regreso en Londres, Raleigh escribe un libro llamado El Descubrimiento del vasto, rico y hermoso imperio de las Guayanas con un relato de la poderosa y dorada ciudad de Manoa (que los españoles llaman El Dorado) con el fin de concientizar a los británicos sobre las riquezas que podrían encontrar en esas tierras inexploradas. Allí habla de un lago interior de agua salada al que compara con el mar Caspio y afirma que durante el verano sus aguas descienden quedando a la vista pepitas de oro de considerable tamaño.

En 1601 Isabel I le nombra gobernador de Jersey y se responsabilizó de modernizar las defensas de la isla. Llamó a la nueva fortaleza en St. Helier Fort Isabella Bellissima, conocido más tarde como Elizabeth Castle. Se le acusa de haber forzado la muerte del conde de Essex llevado al cadalso por orden de Isabel I en 1601.

Tras la llegada al trono de Jacobo I en 1603, fue acusado de participar en una conspiración contra el rey y encarcelado durante 13 años. Durante su cautiverio en la Torre de Londres escribió una Historia del mundo (1614).

En 1617 Sir Walter Raleigh es indultado por el rey Jacobo y obtiene finalmente la libertad provisional. Para devolver el favor real inició junto a Keymes la segunda expedición a la Guayana (que este la pretendía como Guayana Británica) bajo la premisa de no atacar poblados españoles por orden expresa del rey Jacobo.

Introdujo el tabaco a las colonias inglesas e Inglaterra.

Raleigh tomó posesión de parte de esa región en nombre de Inglaterra; pero al destruir Santo Tomé de Guayana muere su hijo mayor Walter y Keymes se suicida. Raleigh decide regresar a Inglaterra y en Londres fue detenido de nuevo, a solicitud de España. Aunque intentó primero huir y luego pedir protección al rey Jacobo, Diego Sarmiento de Acuña, conde de Gondomar y embajador español en Londres, había iniciado desde su liberación un proceso diplomático y de espionaje para poder dar fin a sus ataques a los intereses coloniales españoles en el Nuevo Mundo.

A su regreso, se recuperó la antigua acusación de traición de la que no había sido exonerado totalmente, el Conde de Gondomar añadió además el saqueo de las Canarias y los actos violentos ocurridos en Guayana.

Fue encerrado de nuevo en la Torre de Londres junto a su familia y condenado a muerte por un tribunal inglés. Sufrió suplicio y fue posteriormente decapitado en Whitehall en 1618. El conde de Gondomar, en representación de España, había solicitado que se le extraditase a España para ser ahorcado en Madrid, pero dio por aceptada la condena de Inglaterra.

Durante su largo arresto, sir Walter Raleigh redactó diversos escritos, entre otros completo la Historia del Mundo, muy valorado en el fondo y en la forma.

La industrialización del tabaco fue sólo cuestión de tiempo.

Fue amigo de Edmund Spenser conocido como el Príncipe de los Poetas (the Prince of Poets) en el período isabelino y logró publicar varios libros de versos. Se le atribuye la introducción del tabaco de Virginia en Jersey, así como el de la patata en Inglaterra. También dejó una serie de Obras diversas, que se publicaron en Londres en 1751, y entre la que destaca la Descripción de la Guayana, ilustrada por Jodocus Hondius.