106 años del inicio de la I Guerra Mundial

Un 1 de agosto, Alemania le declara la guerra a Rusia, iniciando lo que se conocería como ‘la guerra para poner fin a todas las guerras’

Causas y azares

La Primera Guerra Mundial tuvo diversas causas, pero sus raíces se encuentran en una compleja red de alianzas entre las potencias europeas. En esencia, fue la desconfianza entre —y la militarización de— la informal ‘Triple Entente’ (Gran Bretaña, Francia y Rusia) y la secreta ‘Triple Alianza’ (Alemania, el Imperio austrohúngaro e Italia).

Los actores más poderosos, Gran Bretaña, Rusia y Alemania, gobernaban imperios coloniales mundiales que querían expandir y proteger. A lo largo del siglo XIX, consolidaron su poder y se protegieron forjando alianzas con otras potencias europeas.

El asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero al trono de Austria-Hungría, por parte de un nacionalista serbio-bosnio durante su visita a Sarajevo fue el motivo para el inicio de la ruptura de la paz.

En julio de 1914, las tensiones entre la Triple Entente (también conocida como los Aliados) y la Triple Alianza (también denominada Potencias Centrales) escalaron tras el asesinato del archiduque Francisco Fernando, heredero al trono de Austria-Hungría, por parte de un nacionalista serbio-bosnio durante su visita a Sarajevo. Austria-Hungría culpó a Serbia por el ataque. Rusia respaldó a su aliado, Serbia. Cuando Austria-Hungría declaró la guerra a Serbia un mes después, sus aliados intervinieron y el continente entró en guerra.

El continente europeo se dividió en dos grandes bloques.

Su desarrollo

El conflicto pronto se expandió al resto del mundo y afectó a las colonias y a los países aliados de África, Asia, Oriente Medio y Australia. En 1917, los Estados Unidos entraron en la guerra tras un largo periodo de no intervención. Entonces, el escenario principal de la guerra —el Frente Occidental en Luxemburgo, Países Bajos, Bélgica y Francia— fue el emplazamiento de un bloqueo letal.

En 1917, los Estados Unidos entraron en la guerra tras un largo periodo de no intervención.

A pesar del uso de avances tecnológicos como el gas tóxico o los tanques blindados, ambas facciones estaban atrapadas en una guerra de trincheras que se cobró un gran número de víctimas. Batallas como la de Verdún y la primera batalla del Somme fueron unas de las más mortíferas en la historia del conflicto humano.

Con la ayuda de Estados Unidos, los aliados se abrieron paso con la Ofensiva de los Cien Días, que provocó la derrota militar de Alemania. Oficialmente, la guerra llegó a su fin a las 11:11 de la mañana del 11 de noviembre de 1918.

La intervención de Estados Unidos en el conflicto ayudó para poner fin al combate en Europa.

Para entonces, el mundo estaba en manos de una pandemia de gripe que afectaría a un tercio de la población mundial. Se habían desatado revoluciones en Alemania, Rusia y otros países. Gran parte de Europa estaba en ruinas. La ‘neurosis de guerra’ y las secuelas de la intoxicación por gas se cobrarían miles de vidas más.

¿Paz para siempre?

Aunque el mundo se comprometió a no permitir que ocurriera otra guerra como esa, se sembraron las semillas del siguiente conflicto con el Tratado de Versalles, que fue humillante y punitivo para los alemanes y contribuyó a preparar el terreno para el auge del fascismo y la Segunda Guerra Mundial. La tecnología que había generado la guerra se emplearía en la siguiente guerra mundial solo dos décadas después.

La I Guerra Mundial dejó muchos y significativas heridas en muchos de sus participantes, las condiciones del armisticio fueron clave para la guerra 20 años después.

Aunque entonces se describió como ‘la guerra para poner fin a todas las guerras’, las cicatrices que dejó la Primera Guerra Mundial en el mundo no acabaron de curar.

Con información de National Geographic