La rendición de Japón, sin conocer aún las razones que llevaron a Hirohito a pronunciarla

Un día como hoy, 15 de agosto, pero de 1945 el Emperador Hirohito de Japón puso fin a la II Guerra Mundial, lo que el mundo celebró con regocijo.

Sin embargo, mucho se ha especulado sobre los motivos de la rendición de la nación nipona, incluso, si Japón realmente quería el armisticio o sólo fue la declaración del Emperador Hirohito para salvaguardar las canonogías de su poder y salvar a la familia imperial y su propia cabeza.

Aun no se sabe a ciencia cierta qué orillo al Emperador Hirohito a aceptar la derrota en los términos propuestos por los Estados Unidos.

Como bien recuerdan, la II Guerra Mundial fue un conflicto del siglo pasado que se libró entre las potencias del Eje, que aglutinaban a Alemania Nazi, el Imperio de Japón y el Reino de Italia y las fuerzas de los Aliados, encabezados por Reino Unido, China, la Unión Soviética, Estados Unidos, Francia y el Reino de Italia que cambiaría de bando en 1943.

Japón luchaba junto a otros países como Alemania como las Potencias del Eje.

Además de un sinfín de países que luchaban a uno y otro bando denominados Socios del Eje por un lado y la Resistencia por otro y que ocasionaron la muerte de más de 100 millones de personas entre militares y civiles (incluidos entre ellos los que ocasionaron las dos bombas atómicas, lanzadas sobre Hiroshima y Kawasaki).

Las bombas atómicas contra las ciudades de Hiroshima y Kawasaki, el 6 y el 9 de agosto de 1945, algunos aseguran que fueron un factor decisivo en la derrota japonesa.

Después del ataque de los Estado Unidos sobre las ciudades de Hiroshima y Kawasaki, el 6 y el 9 de agosto de 1945, el Consejo de Guerra de Japón estaba dividido en dos grupos cada uno de tres integrantes; unos querían la paz y otros continuar con las hostilidades, pero, a pesar de las diferencias de opinión, ambos grupos creían en que la decisión debería ser, si no unánime, si al menos por mayoría y en eso estaban de acuerdo, ya que pese a no pensar igual, ambos grupos querían lo mejor para el país.

Incluso el rumor que los Estados Unidos propagó por medio de un piloto japonés que regresaron después del lanzamiento de las bombas de que la potencia americana poseía 100 bombas atómicas y que estaban por ser lanzadas sobre las principales ciudades de Japón lograron al grupo inclinar la balanza; los pacificadores buscaban en la Unión Soviética que sirvieran de mediadores con Estados Unidos quienes exigían una rendición incondicional.

Sin embrago y después de la ofensiva rusa la opción ya no fue una opción que Stalin sirviera de mediador, ya era un actor en contra directo contra Japón y no fue sino hasta la llegada del Emperador Hirohito a la reunión y su decisión de hacer pública la rendición incondicional, hecho trascendente ya que, además, fue la primera vez que un Emperador Japonés se dirigiera a la nación por medio de la radio se anunció la capitulación un día como hoy, 15 de agosto de 1945.

La capitulación se efectuó en el acorazado Missouri en la bahía de Tokio el 2 de septiembre de 1945.

Japón entonces al aceptar la rendición incondicional de conformidad con las condiciones impuestas por los principales países aliados en la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética, Estados Unidos, el Imperio Británico y China iniciaría el fin de la II Guerra Mundial.

El jefe del Tribunal Internacional del Lejano Oriente, Joseph Keenan, que nunca entendió por qué el emperador no había sido obligado a asistir a la rendición de su país que se firmó a bordo del acorazado Missouri en la bahía de Tokio el 2 de septiembre de 1945.

Truman le evitó esa humillación y ordenó a Keenan no intervenir contra el emperador ni contra ningún miembro de la familia imperial. Al igual que el inquilino de la Casa Blanca, MacArthur pensaba que Hirohito era el símbolo de Japón y que destruirlo podría dar lugar a la desintegración de la nación o al caos y la violencia en las calles, lo que complicaría mucho las labores de ocupación y pacificación que llevaban a cabo sus hombres.

La rendición de los japoneses fue anunciada al mundo por el presidente de EE.UU., Harry S. Truman.