44 años de la partida de un gran matamorense: Manuel Feliciano Rodríguez Brayda

Siendo el año de 1847 en Cincinnati Ohio, Carlos José Brayda originario de Turín, Italia se une en matrimonio con Virginia Berthoud, originaria de Savoya y en 1849 establecen en Matamoros la ‘Botica de Carlos Brayda’. El matrimonio procreó dos hijos: Enriqueta, en 1857 y Víctor Manuel, en 1861. Víctor Manuel se casa con Carolina Treviño y procrean una hija: Adelaida Brayda Treviño quien contrajo nupcias con Manuel Rodríguez Uresti.

El matrimonio Rodríguez Brayda permanece en la ciudad y procrean dos varones: el profesor José María (agosto 20, 1893-1982) y el maestro, médico y poeta Manuel Feliciano Rodríguez Brayda, quien nació un 15 de febrero de 1897 y fallece un día como hoy, 1 de septiembre, pero de 1976.

El joven Manuel cursó la primaria en la Escuela Oficial para Varones No. 1 y tuvo entre a sus maestros a Don Antonio Rodríguez Lerma y Don Miguel Sáenz González. Estudió la secundaria en el Instituto Científico y Literario Lic. y Gral. Juan José de la Garza de Matamoros, siendo alumno de Don José Arrese quien fungía como director de la misma.

Escuela oficial para varones No. 1

Debido a la llegada a Matamoros de las fuerzas revolucionarias comandadas por el general Lucio Blanco, el instituto Científico y Literario Lic. y Gral. Juan José de la Garza fue forzado a cerrar sus puertas y se convirtió en cuartel militar. El joven Rodríguez Brayda interrumpió sus estudios de 1913 a 1916. En este periodo trabajó en varias instituciones, pero cuando más satisfecho estuvo fue cuando laboró con el periodista Don Antonio Castañeda, quien editaba un modesto diario en forma rudimentaria. Manuel Feliciano era el encargado de escribir la ‘hoja literaria’.

Reanudó sus estudios de preparatoria en la escuela Normal y Preparatoria del Estado, en Ciudad Victoria, que era dirigida por el ilustre Maestro Lauro Aguirre; posteriormente concluyó sus estudios en la Escuela Nacional Preparatoria de la ciudad de México, para continuar en la Escuela Nacional de Medicina de la Universidad Nacional de México.

Siendo estudiante de medicina, en mayo de 1920 toca a Manuel Feliciano acompañar la comitiva del presidente Venustiano Carranza, quien emprendió una precipitada marcha en tren rumbo a Veracruz, a consecuencia de haberse iniciado la ‘Revolución de Agua Prieta’ que había cundido por varios estados del país.

El futuro Dr. Brayda tenía como objetivo final llegar a Matamoros vía Veracruz, pero no le fue posible ya que, tras una serie de ataques revolucionarios, la comitiva presidencial tuvo que abandonar los trenes en la estación de Aljibes, para continuar a caballo rumbo a Tampico. El presidente Carranza ordenó a los cadetes del Colegio Militar, a las familias y a los jóvenes que regresaran a la ciudad de México.

Manuel Feliciano regresó a la capital del país y durante el trayecto prestó sus servicios como pasante de medicina encargado del improvisado vagón-hospital curando heridos de ambos bandos; algún tiempo después el Dr. Rodríguez Brayda escribió una pequeña novela histórica titulada ‘Mi viaje a Aljibes’. Para don Venustiano Carranza el desenlace de este episodio de la historia de México fue trágico: murió asesinado en Tlaxcalatongo, Puebla.

Manuel entonces continuó sus estudios en la Universidad Nacional y se tituló como Médico Cirujano y Partero el 20 de agosto de 1923, su título está firmado por José Vasconcelos y Antonio Caso. En la ciudad de México realizó un curso con el doctor Mario Torroella; en 1925 presentó el examen médico en Dallas, Texas por lo que recibió autorización para ejercer la medicina en Texas y casi todo Estados Unidos. Desde 1923 ejerció su profesión en H. Matamoros y a partir de 1925, también ejerció en Brownsville Texas.

Por muchos años, el Dr. Manuel Feliciano Rodríguez Brayda fue el decano de los médicos matamorenses. Trabajó sin pago alguno, en el antiguo hospital civil y fue nombrado director honorario por el gobernador, Gral. Raúl Garate.

El médico y poeta se caracterizó siempre por su carácter afable y su espíritu de servicio.

Fue médico regional de los Ferrocarriles Nacionales de México por 33 años; fue fundador y primer director médico de la delegación local de la Cruz Roja, ejerció como médico legista en varias ocasiones; fue fundador y primer presidente de la Asociación Médica Matamorense; fue fundador y cirujano del Instituto Mexicano del Seguro Social.

En la revista Medicina y en los anales médicos de los Ferrocarriles Nacionales de México (F.F.N.N.)  publica dos trabajos científicos: ‘Los cirujanos en México’ y ‘El paludismo en Matamoros’. Fundó el sanatorio Brayda.

El Dr. Rodríguez Brayda fue un gran maestro. Se inició como catedrático de español en la Escuela Normal de ciudad Victoria y profesor de botánica en la escuela Libre Preparatoria de la misma capital tamaulipeca. Gracias a sus gestiones, logró que se reabriera el instituto científico y literario Juan José de la Garza, como secundaria en 1931 y como preparatoria en 1947; en ambas instituciones fue catedrático; fundo e impartió cátedra en la escuela secundaria Nocturna ‘J. Guadalupe Mainero’, ofreció conferencias en varias instituciones educativas y universidades.

En 1937 contrajo nupcias con Raquel Herminia Longoria Guerra, originaria de Pharr Texas. Procrearon tres hijos: Raquel Herminia, Adela Aurora y Manuel Feliciano. Sus hijos a su vez procrearon cinco nietos, Juan Manuel, Paul Hernani, Sjorjs Ludwig, Gilbertus Matheus y Raquel Herminia.

En la sociedad matamorense, el Dr. Rodríguez Brayda participó con entrega y entusiasmo. Fue el orador oficial en la inauguración del Puente Internacional el 4 de Julio de 1928; fue socio fundador del club Rotario Matamoros, participó en la Sociedad de Historia de Tamaulipas y en la Logia Aurora Boreal No. 14 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado donde compartió ideas con otros ilustres personajes locales como Mariano B. Marín y Eliseo Paredes Manzano, entre otros.

En el aspecto literario, el Dr. Manuel F. Rodríguez Brayda destacó porque amó la literatura y dedicó gran parte de su vida a conocerla y estudiarla, por su conocimiento de la literatura, hace gala de su erudición al dedicar bellos poemas e inteligentes comentarios a los grandes autores de la literatura mexicana y universal.

Lo que da mayor proyección e inmortalidad al Dr. Manuel F. Rodríguez Brayda es su inmensa producción como escritor.

LEGADO LITERARIO

Doña Raquel Herminia Longoria Guerra de Rodríguez Brayda (1916- 2004), con paciencia y amor recopila con ayuda de la asistente mecanógrafa, la Srita. Cortes, a partir de mayo de 1977 hasta noviembre de 1982 (casi un lustro) las obras completas del doctor Rodríguez Brayda que, en su gran mayoría, eran manuscritos dispersos en su oficina y consultorio.

El resultado de este gran trabajo previo a las facilidades de la era Internet, son casi 5,000 páginas encuadernadas en 4 grandes volúmenes, registrados bajo derecho de autor.

Es muy difícil tratar de clasificar la vasta producción literaria del Dr. Rodríguez Brayda, pero en aras de simplificar la clasificación, se puede agrupar en dos grandes ramas: prosa y poesía.

En prosa se incluyen semblanzas, artículos periodísticos, autobiografía, cavilaciones, leyendas, cuentos, fábulas, discursos, conferencias, ensayos, novelas y dos apologías (la de Don José Arrese y la de don Celedonio Junco de la Vega).

En poesía se incluye una gran producción donde cuida el ritmo y la rima de cada uno de sus poemas, los cuales, escribió en varias métricas (tercetos, cuartetos, sextetos, octavas y sonetos). En su producción poética, destacan los epigramas, los cuales deben ser “pequeños dulces y punzantes”, el Dr. Rodríguez Brayda demostró su ingenio, ironía, oportunidad, sátira y buen humor en su prolija producción: 675 epigramas que se escribieron en los periódicos ‘La Voz de la Frontera y El Bravo’ en un lapso de 24 años. (1948-1972). Los cuales están recopilados en un libro inédito llamado ‘Pueblo Chico’.

De la vasta obra literaria del Dr. Manuel F. Rodríguez Brayda, hasta el 2018 solo se han publicado los siguientes libros: ‘Mi viaje a Aljibes’ (1931), ‘Sonetos Multiformes’ (1960), ‘De Tamaulipas’ (1960), ‘Los bellos ojos de Raquel Herminia’ (1960), ‘Apología de Don José Arrese’, ‘Apología de don Celedonio Junco de la Vega’, ‘Antología de poesía y prosa’ (publicado por la Universidad Autónoma de Tamaulipas en 1990, y ‘Breve Antología’ (colección Nuevo Amanecer del Gobierno del Estado de Tamaulipas, 1995).

En 2010 su nieta Raquel Herminia obtuvo una beca del Consejo Ciudadano de Cultura de H. Matamoros en torno con los festejos del bicentenario de la Independencia y centenario de la Revolución Mexicana para editar una antología de la obra del Dr. que incluye la novela histórica ‘Mi Viaje a Aljibes’ situada en la gesta revolucionaria, así como una breve obra de teatro infantil en tres actos conmemorando a Don Miguel Hidalgo y Costilla; además destacan algunas leyendas de Matamoros y una selección de Máximas y Sentencias, así como poesía dedicada a su musa y a placeres mundanos y no tanto.

La trayectoria periodística del Dr. Manuel F. Rodríguez Brayda es amplia y variada: en 1913 escribía ‘La página literaria’ del pequeño periódico del Sr. Manuel Castañeda. En 1914 fue jefe de redacción del diario ‘El Unionista’; fue director del periódico humorístico ‘El Jococon’ y del periódico estudiantil ‘Arte de Pluma’ de ciudad Victoria; allí mismo fue corrector de ‘El Demócrata’; colaboró en periódicos y revistas de Monterrey, Ciudad de México, Nuevo Laredo, Laredo y San Antonio Texas.

En Matamoros fue colaborador por varias décadas del periódico ‘La Voz de la Frontera’, con columnas periodísticas que recibieron los nombres de: ‘Ambiente’, ‘Radio Comentos I’, ‘Palique Dominical’; lo mismo editoriales y epigramas. En el diario ‘El Bravo’ publicó sus epigramas, así como la columna llamada ‘La Parcela del Doctor Rodríguez Brayda’. También participó en el diario matamorense ‘Extra’ con su sección ‘Poesía Cotidiana’. El Dr. Rodríguez Brayda gustaba de usar seudonimos: ‘Maferrod’, ‘D’Arriba’, ‘Maf Robray’ y otros.

El Dr. Manuel F. Rodríguez Brayda dejó de existir físicamente en primero de septiembre de 1976 en punto de las 15:00 horas y sus funerales fueron muy solemnes y concurridos. Asistieron un gran número de compañeros maestros, médicos y ex alumnos. Sus restos se sepultaron en el Panteón Nuevo de Matamoros y en el postrer adiós participaron los oradores varios personajes locales: La profesora Martha Rita Prince de García, el profesor Abelardo Gómez Loor, el profesor Mauricio Rangel Candanosa, los doctores Abelardo López Padrón, Porfirio Gutiérrez López, Guadalupe Ramírez y Roberto Pérez Montemayor.

Condolencia que le dedicara la escuela que ayudó a fundar cuando falleció. Imagen: Hemeroteca Municipal H. Matamoros, Tamaulipas.
Página dedicada a las honras fúnebres del poeta en el Panteón Nuevo de Matamoros.

Con información de manuelfrodriguezbrayda.wordpress.com, la Profra. Lidia Salazar Cerda y la Hemeroteca Municipal de H. Matamoros, Tamaulipas