173 años de la ejecución de miembros del Batallón de San Patricio, los irlandeses que defendieron a México contra los Estados Unidos

Conocidos también como ‘Los San Patricios’, la brigada conformada por soldados provenientes de Europa y uno que otro norteamericano tiene muy pocos datos históricos para decir a ciencia cierta el origen de su constitución.

Si tomamos como cierta la versión popular que utilizada para el largometraje ‘One Man’s Hero’ (Héroes sin Patria) (1999), en la que se narra cómo el comandante de la brigada John O’Reilly, formó la unidad como consecuencia de los severos castigos impuestos a soldados católicos (especialmente irlandeses) debido a la desconfianza que los mandos militares tenían en contra de ellos, ya que, por motivos religiosos, los consideraban más cercanos a Roma que a Washington, y por lo tanto, más afines a la causa de los mexicanos que compartían la misma religión.

Busto del comandante del Batallón de San Patricio, John O’Reilly.

Aunque en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos algunos soldados cambiaron de bando, nunca en la historia del ejército de los Estados Unidos se había formado una unidad tan importante que a los primeros contactos de la intervención se pasaron al ejército enemigo.

Tamaulipas en la historia del Batallón de San Patricio

En 1846 el ejército estadounidense invadió a México, con el objetivo de hacer crecer su país. Establecieron primero la República de Texas en nuestro territorio, y luego trataron de tomar los estados de Coahuila y Tamaulipas. Cuando el ejército arribó a Matamoros, un joven soldado irlandés llamado John O’Riley comenzó a visitar la iglesia de la ciudad.

El ejército estadounidense comenzó a desconfiar de éste y otros jóvenes católicos, pues consideraban que sus ideologías comulgaban más con Roma que con Washington, y esto podría resultar en que se unieran a los mexicanos, pues compartían la misma religión.

Sus batallas

Tenían razón, y fue así como comenzó la historia del Batallón de San Patricio. Se trataba de un grupo militar compuesto de inmigrantes europeos, en su mayoría irlandeses y alemanes. Y es que esto no se trató solamente de una rebeldía y deserción, pues los europeos estaban tan hartos de las burlas y los castigos que los estadounidenses les ponían por ser católicos, que terminaron por sentirse más identificados con los mexicanos.

Las acciones del Batallón de San Patricio en Monterrey, La Angostura y Churubusco fueron destacables.

John O’Riley, junto con Patrick Dalton, formaron entonces el Batallón de San Patricio, al que más tarde se unieron escoceses, ingleses, polacos y franceses. Pronto el grupo reunió cientos de soldados, que tomaron al santo patrono de Irlanda para nombrar su colectivo.

Su bandera estaba formada con un fondo verde, y de un lado un arpa dorada y las palabras en primitivo geléico Erin Go Bragh (Irlanda Por Siempre), y por el otro una imagen de San Patricio, quien había llevado la religión católica a aquel país y que se convirtió a la postre en el santo patrono de Irlanda, y las palabras ‘San Patricio’. Otra versión habla de varias banderas, con los símbolos dorados de arpas, San Patricio y tréboles. Otras versiones cuentan que de hecho el lema ‘Erin Go Bragh’ era también su grito de guerra.

No se sabe con certeza cómo lucía su bandera, y se hacen muchas versiones de la misma.

El primer combate de los también llamados San Patricios como parte del Ejército Mexicano fue la Batalla de Monterrey, el 21 de septiembre de 1846, con una batería de artillería bajo el mando de O’Riley, quien rápido asumió el cargo de comandante de este nuevo grupo militar. Se sabe que así lograron evitar dos asaltos por parte de los estadounidenses a La Ciudadela.

Después de esto, los San Patricios crecieron en número, y llegaron a sumar como 800 hombres. Por este motivo, en 1847, Antonio López de Santa Anna convirtió a este grupo en un batallón de infantería, es decir, en fuerza de combate a pie. Así sirvieron en la Batalla de Churubusco.

Lamentablemente, el Batallón de San Patricio llegó a su fin cuando varios fueron capturados por Estados Unidos. Por traición, fueron torturados y asesinados en el pueblo de San Jacinto un día como hoy, 12 de septiembre, pero de 1847 por orden del general Winfield Scott; por lo que hoy recordamos 173 años de la muerte de aquellos que, sin ser mexicanos, abrazaron la causa mexicana y ofrendaron su vida en favor del país.

Los que lograron sobrevivir la guerra desaparecieron. John Riley murió a finales de 1850, y fue enterrado en Veracruz bajo el nombre de Juan Reley, mismo con el que estaba registrado en el Ejército Mexicano.

In memoriam

A la fecha, México e Irlanda comparten excelentes relaciones, y la relación bilateral se fortific´´o cunado el Gobierno de México regaló una escultura conmemorativa al gobierno irlandés en 2004, misma que fue colocada en el pueblo de Clifden, lugar que vio nacer a O´Reiley.

La placa conmemorativa está colocada en el lugar de ejecución del Batallón de San Patricio, en la Plaza San Jacinto en San Ángel

Actualmente, hay una placa conmemorativa en el lugar de ejecución del Batallón de San Patricio, en la Plaza San Jacinto en San Ángel y el nombre Batallón de San Patricio está inscrito en la Cámara Alta del país.

Con información de Mxcity y Wikipedia