111 aniversario del nacimiento de la Maestra Celia Wenceslao Zúñiga Tomelloso

Celia Wenceslao Zúñiga Tomelloso, N. 28 de septiembre de 1909 F. 13 de enero de 1997

Colaboración de Raquel Herminia Rodríguez-Brayda

Un día como hoy, pero hace 111 años. en uno de los más tranquilos pueblitos de Tamaulipas, enclavado en el centro del estado, San Nicolás, nació la ameritada Celia Zúñiga Tomelloso (el 28 de septiembre de 1909). En el hogar de sus padres Don Guadalupe Zúñiga y Doña Gudelia Tomelloso pasó sus años junto con su hermano Manuel, en donde el esmerado cariño y cuidado de su buena madre modelaron su carácter.

Inicia sus estudios en la Escuela Primaria Niñas de su pueblito pasa más tarde a San Carlos, Tamaulipas al lado de su abuelita, la Sra. Guadalupe Marmolejo en donde continúa sus 30 y 40 años y termina su primaria en Cd. Victoria en la Escuela Anexa a la Normal.

En 1923 sus padres se trasladan a nuestro estado y así pudo ingresar a la Escuela Normal y Preparatoria del de Tamaulipas, para ver coronado su más grande anhelo. Inquieta como siempre, en 1924 en unión de sus condiscípulos Luis Torres Vázquez Guillermo de Alba, Juan N. Martinez, Tirso Saldívar, Luisa Juarez y los hermanos Carlos y Alemán, la primera Sociedad de Alumnos de la Escuela poniéndole por nombre ‘Prof. Lauro Aguirre’ en honor de tan ameritado maestro. Ocupa el de secretaria y se destaca como uno de los mejores elementos con que contó dicha sociedad.

En 1928 termina su carrera magisterial y se te comisiona como Ayudante de la Escuela ‘Profr. Manuel Romero” esta ciudad, a cargo del Profr. Don Antonio Rodríguez Lerma, que funcionaba en la Planta Alta de actual Escuela Modelo y en la Planta Baja estaba la ‘José Arrese’ a cargo del C. Profr. Victor Fuentes Guzmán.

En 1932 contrae matrimonio con el Sr. Emiliano Garcia Barragán, aquella felicidad se ve truncada al siguiente año con la muerte de su esposo y vuelve con su única hija, Sonia, el cariño de toda su vida, al lado de sus padres. A la muerte de su querido esposo regresa al magisterio como ayudante en la Escuela ‘Josefina Menchaca’ en donde labora al lado de maestras como Juanita González, Gregoria Saldaña, Elisa Garza, Herminia Maldonado, Bertha Correa y otras más.

En 1935 se funda la Escuela ‘Mariano Matamoros’ y su Director Profr. Antonio Rodriguez que conocía la capacidad de la maestra, la invita a laborar con él. En 1937 regresa a la Escuela ‘Josefina Menchaca’ y en el año de 1938 se le otorga el nombramiento de Directora de dicha escuela, cargo que desempeño por 30 años con esa atención y cariño que siempre tuvo para ese plantel educativo. Pionera del movimiento sindical de Tamaulipas junto con los maestros Abelardo Gomez Loor primero, y más tarde con el Profr. Esteban Alvarado de los Reyes en esta ciudad, a quienes guarda un estimado afecto, se le comisiona a Cd. Victoria en 1935 y se funda la gloriosa Unión Magisterial de Tamaulipas en unión de los maestros Gil Peña, Patrocinio Huerta, Elena Victoria Torres Rodriguez, Joaquín Martínez y otros más.

Escuela Josefina Menchaca

En 1936 al estallar la huelga magisterial en Tamaulipas que trajo como consecuencia la federalización de la enseñanza en nuestro Estado, se le comisionó en Cd. Victoria y a ella se debe que todos los maestros urbanos de esta ciudad alcanzaremos plazas federalizadas, excepto tres maestras que por circunstancias muy personales se opusieron a ellas. En el año de 1950 vio nacer a la Escuela Secundaria Nocturna para Trabajadores No. XIII, Lic. J. Guadalupe Mainero de esta ciudad, vio pasar 15 generaciones en los 18 años en que impartió su catedra de Geografía, donde siempre se le recordara con cariño por maestros y alumnos; más de una vez la vimos acudir a su clase aún enferma dejándonos uno de los mejores ejemplos de laboriosidad y puntualidad en nuestra escuela.

También la vimos llorar de alegría cuando regresaban nuestros alumnos con un título que los acreditaba para luchar mejor -en este México nuestro. Su nombre esta íntimamente ligado al creador de esta Escuela Secundaria Nocturna No. XIII, el dinámico a quien tanto debe la educación en al C. Profr. Hesiquio Mora Navarrete que hiciera posible que 518 alumnos estudien hoy en sus aulas. Siempre hizo honor a su tesis presentada en su examen profesional: “Reporta algunas ventajas a la Escuela Primaria el conocimiento de las tendencias, aptitudes, intereses y hábitos de los escolares?”. En la Maestra Celia Zúñiga Tomelloso siempre hemos visto a la buena compañera de trabajo, a la maestra en toda extensión de la palabra, a la amantísima madre, a la mejor suegra, a la más querendona de las abuelitas y a la excelente hermana e hija. Rodeada de todos estos cariños y de la estimación de padres de familia y alumnos, envuelta en el cumulo de gratos recuerdos que dejan 40 años de servir a la educación de Matamoros pasaras tus días con la satisfacción que deja el deber cumplido.  

Profr. Ricardo Saldívar Salinas.

Supe de tu jubilación por conducto de nuestro buen amigo y compañero Profesor Mauricio Rangel Candanoza.  La noticia, de momento fue grata; pero después de darle vuelo a la imaginación, fue más grata todavía, porque la evocación me hizo ver en la fila del recuerdo, tu vida de maestra llena de alegría, esfuerzos, abnegación y sacrificios.

Imaginariamente fui hasta el viejo Edificio de la Escuela Normal y Preparatoria, vi el pórtico, los saIones, los espaciosos corredores, el patio, la biblioteca y a todos nuestros queridos maestros. Volvieron mis sentidos a percibir el ruido, la alegría, el entusiasmo de aquella juventud inquieta, bullanguera y soñadora. Volví a verte, una niña bella y hermosa, con graciosa sonrisa reflejando grandeza de miras y nobleza de sentimientos.

Ante mi pasó el momento aquel, en que la Escuela, al terminar tus estudios y despedirte, te dije: LA NIÑEZ TAMAULIPECA, OS ESPERA. ID A RESPONDER CON AMOR, DIGNIDAD Y PRESTIGIO, AL TITULO QUE LA INSTITUCION OS HA OTORGADO. Después de este adiós, amoroso y emotivo, de nuestra Madre Escuela, te vi llegar a la Heroica Matamoros, lugar en que iniciaste el ejercicio de tu profesión y en donde por maestra de 37 años has respondido con cariño, verdadera vocación y lealtad, a los más sagrados ideales de nuestra querida Escuela Normal.

Vagando llego al año de 1934, cuando los sueldos de los maestros en el medio rural eran de $45.00 y en la ciudad de $80.00 mensuales. Época hacia en que nuestra permanencia en el empleo, dependa de los caprichos de un político o de la arbitrariedad de un jefe. Estuve también en el Puerto de Tampico con Gil Peña, Patrocinio Huerta y demás fundadores de la gloriosa UNIÓN MAGISTERIAL DE TAMAULIPAS, organización magisterial que te designo su representante para su Matamoros en donde fuiste su más grande baluarte, debido a tu lealtad, entereza, compañerismo y solidaridad.

Pasan por mi mente, en orden cronológico, uno a uno los consejos, congresos y luchas magisteriales, donde te veo con Lala Aguirre Garza, Marza Robles, Beatriz Yarritu, Angelina Peña, Lola Paredes, Meche Gutiérrez, Lucia Liro, Magdalena de Chaix, Isabel Rincón, Mana Luisa de los Santos, Elena Victocia Torres, Ofelia Caballero, Carmen Garcia  Marra de la Luz Tijerina; y tantas compañeras maestras  que no menciono porque llenada muchas y que fueron para nosotros, las ‘Adelitas’ y ‘Valentinas’ en la revolución que trajo las conquistas que hoy disfrutan las nuevas generaciones y que también disfrutamos quienes estamos en el ocaso de la noble y digna carrera del época del apostolado magisterial: los que  ganan de 1 $50.00 a $75.00 mensuales pero no pueden aprender a no comer, pues cuando ya pasan dos o tres meses sin recibir ni una quincena empiezan las luchas.

Se forma la Unión Magisterial de Tamaulipas.

En el aspecto profesional te veo joven maestra, dando a la niñez de Matamoros, con verdaderos fines pedagógicos tus sabias enseñanzas y vividas experiencias, encauzándola por las rutas seguras del éxito, con el mismo amor que una guía y dirige a sus hijos. Tu preparación, el conocimiento pleno de la psicología juvenil, el carácter la actitud comprensiva, justiciera y valiente para hablar sin titubeos, expresando juiciosamente en pensamiento y tu ideal, son características que han despertado cariño, respeto y admiración, en la juventud educas, en los padres, compañeros y el ambiente en que has vivido.

Mi querida amiga Celia. Nuestra vida magisterial, es como el árbol del cuento. Nació hermosa v lozana planta. Creció hasta ser corpulento y majestuoso árbol. Su follaje, daba sombra al caminante. y su corpulencia, hacia frente a los más grandes vendavales. El transcurso de los años, fue acabando coa su gran follaje, hasta perder su lozanía, quedando el tronco y las ramas secas. Ya no daba sombra, ni viento sacuda su gran follaje; pero en el tronco hueco y en las ramas secas, siguieron los pajarillos haciendo sus nidos, dando vida y alegrando él ambiente con sus trinos. Serás como ese árbol, donde aniden tus hijos, tus nietos, tus alumnos, tus compañeros y los hijos de tu querido pueblo.

Recibe mi felicitación sincera y cariñosa por tu merecida jubilación y por haber cumplido con dignidad y honor, tu alta y noble misión. El magisterio, la niñez y la juventud tamaulipecas, reconocen ‘en tu vida ejemplar un símbolo supremo, que será como un faro inmenso en el mundo infinito de nuestros recuerdos.

Saludo y un fuerte abrazo.

Tu Amigo.

GUADALUPE LONGORIA GARCÍA.

La aportación invaluable de la maestra Celia Zúñiga Tomelloso reside en ser precursora del sindicalismo y la formación educativa de las generaciones de su tiempo; contribuyó además en los programas de alfabetización entre los elementos del Ejército Mexicano.

Relata su nieto, el Arquitecto y Profesor Emiliano Francisco de Pau García, que la Maestra Celia a partir de su jubilación en 1967 fue anfitriona de animadas tertulias a donde concurría en ocasiones alrededor de 40 de sus amigas maestras, cada quien aportando bocadillos y amenas conversaciones.

Y así transcurrieron las tardes de convivencia en las frondosas terrazas del Club de las Rosas: desde el más delicado helecho a la más profusa y primitiva enredadera, fragantes gardenias, jazmines, azahares y por supuesto el huerto de chayas, mangos, guayabas, limones, naranjas dulces y agrias, paguas, papayas y toronjas –cómplices, partícipes y testigo durante casi más de 3 décadas de amena reunión.

En 1989, la maestra Graciela Sanchez de Torres les dedicó un sencillo homenaje con admiración y respeto.

“Les conozco a través del perfume de una de sus rosas; les admiro por su manera de ver la vida,

por esa alegría que aún brilla en sus ojos y les respeto por todo lo que significa tener ese valor para esperar la hora final; que su actitud sea un ejemplo a seguir por todos los que les rodeamos.

Espero pronto conocer personalmente a todo ese ramillete de fragantes rosas.

Con amor, Graciela Sánchez de Torres.

-Transcripción-

A Ustedes:

Ramillete de rosas de raro perfume

que el viento no ha podido sus tallos doblar,

a pesar del tiempo que todo consume,

su aroma indeleble no puede borrar.

Sus almas son puras como el agua clara,

sus risas sonoras cual fino cristal,

sus ojos aún tienen la luz de la aurora

y sus corazones rebosan bondad.

Sus manos palomas que cruzan el cielo,

en giros fantásticos, cual bella ilusión

y sus pies transportan con curioso celo

sus cuerpos que animan la palabra Amor.

Sus sabios consejos devuelven la calma

de aquel que a su reja se atreve a llegar,

enfermo del cuerpo, enfermo del alma,

encuentra consuelo, encuentra amistad.

Sus queridos rostros antaño hermosos,

se adornan ahora de bellas arrugas,

huellas de las perlas que vertieron sus ojos,

huellas de sonrisas, huellas de amarguras.

Han sido las guías de generaciones,

forjando mujeres y hombres de bien,

cuántas alegrías, cuántas ilusiones,

cuantos días largos y noches también.

Y por todo eso, por lo que han vivido,

serán recordadas por mil corazones,

ya que dieron todo sin haber pedido

pago a sus desvelos y a sus sinsabores.

Que Dios las bendiga porque van dejando

huellas imborrables en su caminar,

pétalos que al mundo irán perfumando,

benditas sean las rosas de ese gran rosal.

Graciela Rodriguez Sanchez

Cd. Victoria Tamaulipas, a 22 de agosto de 1989.

Dedicado a las profesoras:

  • Aurorita Yruegas
  • Celia Zúñiga Tomelloso
  • Josefina Zúñiga
  • Celia Treviño Vda. de Treviño
  • Panchita Zamora Martinez
  • Olga Guadalupe Ríos de Guevara
  • Cristina Ramirez Gomez
  • Rosalía Sanchez Cárdenas
  • Sara Tijerina Mota
  • Maria Cárdenas Gomez
  • Angelita Valdez
  • Lupita Hernández Tomelloso
  • Quica Gonzalez Rincón
  • Rosa Velia Valenzuela Garza
  • Herminia Garza de Meza
  • Ma. de los Angeles Gonzalez
  • Magdalena Lopez de los Reyes
  • Eva Moya Leyva
  • Celina Hernández Medina
  • Oralia Bermúdez Martinez
  • Evangelina Treviño de Villarreal
  • Zona Garcia de Pau
  • Marina Zúñiga
  • Cristina Díaz
  • Elisa Garza
  • Esperanza Hernández Tomelloso
  • Rosario Yarritu

FUENTES:

Archivo historico municipal de H. Matamoros Tamaulipas

Testimonios de familiares de la maestra.