La leyenda de Robert Johnson

Todo comienza desde su nacimiento, pues no se tiene certeza oficial del día en que llegó a este mundo. Sin embargo, la versión oficial dice que Robert Leroy Johnson nació un 8 de mayo, pero de 1911 en Hazlehurt, Mississippi. Su madre era Julie Ann Majors –también conocida como Julie Dodds–, hija de esclavos que tuvo a su hijo con un jornalero que estaba de paso por el pueblo, llamado Noah Johnson.

Desde niño, Johnson mostró interés por la música, primero aprendió a tocar el arpa y más tarde se acercaría al blues con la armónica. Como algunos de los músicos famosos, Robert fue a la escuela, pero no demostró demasiado interés por los estudios, los cuales abandonó en 1927 cuando le detectaron problemas en la vista, hecho que usó como excusa para dedicarse de lleno a componer canciones. Ya en la adolescencia, aprendió a tocar la guitarra, pero sin ser realmente un músico sobresaliente. En 1929 se casó con Virginia Travis de tan solo 16 años, quien murió un año después al dar a luz al bebé que esperaba con el legendario músico.

Robert Johnson se hundió en la depresión, pero encontró en el blues un distractor de todas las desgracias que le ocurrían. Fue en este momento cuando comenzó a tocar su música en algunos bares del sur de los Estados Unidos, pero sin tener éxito. En ese periodo conoció al músico Son House, quien lo recuerda como un pésimo guitarrista, carente del más mínimo talento.

Después de esta decepción, volvió a su pueblo natal para estar un buen rato conectado a lo que conocía. Aunque no tardó en desaparecer por unos cuantos meses. Durante todo ese tiempo, algo había cambiado en él. Según cuentan algunas personas, de repente Robert comenzó a tocar mejor que muchos de los músicos más reconocidos de blues de la época y nadie se explicaba cómo es que de buenas a primeras, Johnson había adquirido estas habilidades.

Muchos lo atribuyeron a un milagro, pero la gran mayoría creía que eso era obra del mismísimo diablo. Es aquí cuando entra la leyenda urbana por la que muchos conocen a este músico, la cual dice que en el actual cruce de las carreteras 61 y 49 en Clarksdale, Mississippi, Robert Johnson convocó al diablo a la medianoche acompañado solamente por su guitarra.

Según lo que se sabe, Johnson vendió su alma a cambio de dominar la guitarra como nadie antes lo había hecho. Ahí, en ese cruce, fue el escenario donde un supuesto hombre vestido de negro, tomó la guitarra de Robert y la afinó a cambio del módico precio de su alma.

Tras este encuentro, Robert Johnson aprendió a tocar, cantar y componer como los grandes, algo que ni siquiera un músico experimentado podía lograr, y menos en tan poco tiempo. No exageramos con lo que decimos, pues se convirtió en el mejor bluesman de todos los tiempos.

El 13 de agosto de 1938 el guitarrista Robert Johnson fue contratado junto al Bluesman David ‘Honeyboy’ Edwards, para tocar en un baile en Three Forks, cerca de Greenwood, Mississippi. Aparentemente, Robert estaba mostrando demasiado interés en la esposa o novia de alguien. La noche siguiente, el marido celoso pidió a sus amigos que le dieran a Robert un whisky envenenado. Otro testigo, Sonny Boy Williamson (Rice Miller), afirma que Robert estaba demostrando abiertamente afecto por una dama en particular, que era, de hecho, la esposa de su empleador. Sonny Boy afirma que le enviaron una pinta de whisky a Robert. Se lo bebió, mientras Sonny Boy permanecía indefenso y observaba. Honeyboy Edwards, quien apareció después del envenenamiento, dijo que alrededor de la 1:00 am, Robert se enfermó mientras tocaba, pero la audiencia quería que continuara. A las 2.00 de la mañana, estaba tan enfermo que tuvieron que llevarlo a Greenwood, pero no había dinero para un médico. Robert sobrevivió durante varios días, pero finalmente murió tres días después, un martes 16 de agosto de 1938.

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