Chet Baker, “Cuídense, que hay un muchacho blanco que los va a devorar”: Charlie Parker

Por: Juan Rodríguez Vega

Chesney Henry Baker, Jr. (Yale, Estados Unidos, 23 de diciembre de 1929 – † Ámsterdam, Holanda 13 de mayo de 1988).

El padre de Baker, Chesney Henry Baker, Sr., era un guitarrista y su madre trabajaba en una perfumería. En 1940 se trasladaron de Yale a Glendale, en California. Siendo niño, Baker cantó en concursos de aficionados y en el coro de la iglesia. En su adolescencia, el padre le compró un trombón, que luego reemplazaría por una trompeta al ser demasiado grande el otro para el chico. Su primer aprendizaje musical tuvo lugar en el instituto de Glendale, aunque su formación musical terminó por ser puramente intuitiva. En 1946, con 16 años, abandonó la escuela y se enroló en el ejército 2 veces, la primera vez en 1946 fue enviado a Berlín donde toco con la 298th Army Band y en 1950 con la Sixth Army Band.

El trompetista americano Chet Baker (1929 – 1988) acaba de cumplir una pena de prisión cerca de Roma, acusado de cargos bajo la ley de drogas ilegales. (Photo by Keystone/Getty Images)

En 1948 se inscribió en El Camino College en Los Angeles, donde estudió teoría y armonía mientras tocaba en los clubes de jazz.

La primera grabación de Baker es una interpretación de ‘Out of Nowhere’ que aparece en una toma de una jam session realizada el 24 de marzo de 1952. Su éxito llegó rápidamente cuando en la primavera de ese año fue elegido para tocar con Charlie Parker, debutando en el Tiffany Club de Los Angeles el 29 de mayo de 1952. Ese mismo verano, empezó a tocar en el cuarteto de Gerry Mulligan, grupo compuesto solo de trombón, trompeta, bajo y batería, sin piano, que atrajo la atención durante sus actuaciones en el nightclub Haig consiguiendo realizar grabaciones para el recién creado sello Pacific Jazz Records (más tarde conocido como World Pacific Records). El primer LP fue ‘Gerry Mulligan Quartet’, incluía la famosa interpretación de Baker de ‘My Funny Valentine’. En algún momento de 1953 Gerry Mulligan empezó a mirar mal a Chet Baker, cuya popularidad superaba a la suya sin que Baker hiciera ningún esfuerzo aparente. Mientras el saxofonista abordaba la música como un proceso intelectual extenuante, Baker simplemente se llevaba la trompeta a los labios y dejaba que la música fluyera.

Baker se había vuelto adicto a la heroína en los cincuenta y había sido encarcelado varias veces durante periodos cortos de tiempo. No obstante, no sería hasta los años sesenta en que su adicción empezaría a interferir en su carrera musical. Fue arrestado en Italia en el verano de 1960 y pasó casi un año y medio entre rejas.

En el verano de 1966, fue atacado en San Francisco por 5 jóvenes negros para robarle el dinero que llevaba para comprar droga. Como consecuencia sufrió la pérdida de varias piezas dentales lo que le llevó a modificar su embocadura en la trompeta. Trabajó con denuedo para lograrlo. Privado del empuje juvenil, empezó a sonar más demorado e intenso. Hacia finales de los sesenta, grababa y actuaba sólo de forma ocasional; a comienzos de los setenta, se retiró por completo. Vaya destino, atacado por la gente de color y rechazado por los blancos.

Retomando cierto control sobre su vida gracias a tomar metadona para controlar su adicción a la heroína, y con la inestimable ayuda de su colega Dizzy Gillespie, Baker regresó fundamentalmente con dos actuaciones: una en un importante club neoyorkino en 1973 y otra en un concierto con Gerry Mulligan en el Carnegie Hall en 1974. Hacia mediados de los setenta, Baker regresó a Europa donde seguiría actuando de forma regular, con viajes ocasionales a Japón y regresos a Estados Unidos. Atrajo también la atención de los músicos de rock, con quienes llegó a actuar, como por ejemplo con Elvis Costello en 1983. En 1987, el fotógrafo y director de cine Bruce Weber emprendió la grabación de un documental sobre Baker. Al año siguiente, Baker moriría al caer por la ventana de un hotel en Ámsterdam tras ingerir heroína y cocaína.

En la puerta del Hotel Prins Hendrix de Amsterdam resalta un relieve del extraordinario músico.

“Si hubiera muerto de sobredosis en los 60, hablaríamos hoy de uno de los más grandes. Convertirnos en espectadores de esa lenta degradación no ayudó a la percepción general de su carrera” Alfonso Cardenal.

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