165 años de la Ley Juárez

La Ley Juárez, o también conocida como “Ley de Administración de Justicia y Orgánica de los Tribunales de la Nación, del Distrito y Territorios”‘, fue promulgada en México un día como hoy, 23 de noviembre, pero de 1855, por lo que hoy se conmemora el 165 aniversario de esta ley.

La Ley Juárez suprimió los tribunales especiales evadiendo los acostumbrados derechos de los militares y religiosos. Los miembros del ejército y del clero podrían ser juzgados por cualquier tribunal del Estado en asuntos civiles, no obstante, persistieron los tribunales militares y eclesiásticos para juzgar los delitos penales, aunque se recomendó al clero abandonar su fuero para estos casos. ​ La ley Juárez es considerada como la primera promulgada de las Leyes de Reforma.

La Ley Juárez es la primera de las Leyes de Reforma y fue promulgada por Juárez.

Poco después de la victoria de la Revolución de Ayutla, Juan Álvarez asumió la presidencia de México el 4 de octubre de 1855. Benito Juárez fue designado secretario de Justicia, Negocios Eclesiásticos e Instrucción Pública del nuevo gabinete, el 23 de noviembre promulgó la nueva ley, la cual fue redactada con la colaboración de Manuel Dublán e Ignacio Mariscal.

Ignacio Comonfort pidió ser cauteloso con la promulgación de la Ley Juárez.

Juárez, quien era un liberal radical, o ‘puro’, pretendió eliminar todos los privilegios a militares y religiosos, sin embargo, el secretario de Guerra, Ignacio Comonfort, recomendó al presidente Álvarez prudencia para esta ley, por tal motivo se mantuvieron los tribunales castrenses y eclesiásticos para juzgar los casos en materia penal.

La ley se conformó por setenta y siete artículos y cuatro transitorios. Del artículo 23 al 47 se establecía crear un Tribunal Superior de Justicia en el Distrito de México conformado por tres salas: dos unitarias de segunda instancia y la de tercera instancia compuesta por tres magistrados; se deberían crear cinco juzgados para el ramo civil y cinco juzgados para el penal, se establecerían además los juzgados de paz y las alcaldías.

El día 27, después de haberse reunido con su cabildo, el arzobispo Lázaro de la Garza y Ballesteros se pronunció en contra de la ley considerándola atentatoria a los derechos de la Iglesia católica.

Al día siguiente de la promulgación. Benito Juárez envió una copia de la ley al arzobispo de México, José Lázaro de la Garza y Ballesteros. El día 27, después de haberse reunido con su cabildo, el arzobispo se pronunció en contra de la ley considerándola atentatoria a los derechos de la Iglesia católica, especialmente lo tocante a los artículos 42, 44 y 4° transitorio sobre los tribunales eclesiásticos. De la Garza, y los miembros de su clero, se negaron a renunciar a su fuero apelando la decisión de la Santa Sede. El arzobispo de Morelia, Clemente de Jesús Munguía, protestó en contra de la ley aduciendo que el fuero eclesiástico estaba apoyado en el derecho divino, natural y positivo. De igual forma protestaron, el obispo de San Luis Potosí, Pedro Barajas y Moreno, el obispo de Guadalajara, Pedro Espinosa y Dávalos y el obispo de Puebla, Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos.

Por otra parte, la ley fue repudiada por los periódicos conservadores ‘La Cruz’, ‘La Verdad o La Patria’, pero aclamada por la prensa liberal, como ‘El Monitor Republicano’ o ‘Don Simplicio’. La sociedad comenzó a polarizarse, por una parte, se escucharon los reclamos de “¡Religión y fueros!”, y por otra parte la contra réplica: “¡No más fueros!, ¡no más privilegios!, ¡igualdad para todos los ciudadanos!”.

Con información de Wikipedia.org