Rosa Parks: Un asiento reservado a los derechos humanos

La historia de Rosa Parks es inspiradora y puede ayudar a responder una pregunta que a menudo se hacen nuestros alumnos de secundaria: ¿Realmente lo que yo haga puede mejorar el mundo?

El 1 de diciembre de 1955, en Montgomery (Alabama, EE.UU.) Rosa Parks volvía de su trabajo como costurera en unos grandes almacenes. Al subir al autobús tomó asiento en la parte de atrás, en los lugares permitidos para ciudadanos considerados de color (afrodescendientes, indígenas, orientales…). A medida que el autobús recorría su ruta, comenzaron a faltar asientos y quedaron de pie algunas personas. Hoy, se cumplen hoy 65 años de este evento tan importante ya que es el inicio de la avalancha de luchas por la disgregación racial en Estados Unidos.

La imagen muestra como, hace tiempo, la segregación racial en Estados Unidos relegaba a la gente que no era blanca a la última fila de asientos en los autobuses (© UP/Corbis/Bettman).

Al darse cuenta de que había gente blanca de pie, el conductor paró el autobús para pedir a tres mujeres negras que se levantaran. Rosa Parks se negó a hacerlo, y no lo hizo ni cuando el conductor amenazó con denunciarla. Finalmente, Rosa Parks fue arrestada, enjuiciada y condenada por transgredir el ordenamiento municipal.

¿Por qué estaba cansada Rosa Parks?

Rosa Parks dijo tiempo después que no se levantó “porque estaba cansada”, pero no se refería a cansancio físico: como muchas otras personas en su situación estaba cansada de ser tratada como una ciudadana de segunda.

Este es un autobús de la línea que utilizaba Rosa Parks. Actualmente se encuentra en el museo Henry Ford (Foto: rmhermen en Flickr).

Cada autobús de Montgomery tenía una sección para gente considerada de color. Esta sección no era de un tamaño fijo, sino que variaba según la colocación de un cartel. Las cuatro primeras filas solo eran para blancos y los asientos de atrás, para los demás (que eran más del 75% de los usuarios). Las personas que no eran blancas solo podían sentarse en las filas de en medio si no había blancos de pie. Si llegaba un usuario blanco, tenían que irse atrás, quedarse de pie o salir del autobús. El conductor del autobús podía reducir el espacio permitido a estas personas, o incluso quitar el cartel de delimitación.

Incluso subir al autobús suponía un problema: las personas que no eran blancas tenían que pagar su billete entrando por la puerta delantera, para luego salir y entrar por la trasera. En ocasiones el autobús cerraba sus puertas mientras iban de una puerta a otra, dejándolas en tierra después de haber pagado su billete.

Durante años la comunidad negra y otros grupos protestaron por estas injusticias sin resultado.

Una persona, miles de seguidores

Rosa Parks pertenecía a una asociación a favor de los derechos civiles de los afroamericanos. Sus compañeros comenzaron una protesta poco después de que fuera arrestada:

“Estamos pidiendo a todos los negros que no suban a los autobuses el lunes, en protesta por el arresto y el juicio. Puedes faltar a clase un día. Si trabajas, coge un taxi o camina. Pero por favor: que ni los niños ni los mayores cojan ningún autobús el lunes. Por favor, permaneced fuera de los autobuses el lunes.”

Mensaje radiofónico anunciando la protesta

El “lunes” de protesta duró más de un año. Durante 381 días, la población negra de la ciudad de Montgomery se negó a subir a ningún autobús. El boicot a la compañía de transportes implicó a unas 42.000 personas, que suponían el 70% de los usuarios de los autobuses.

Las autoridades creyeron que, siendo ciudadanos pobres con grandes familias que tenían que desplazarse grandes distancias para ir a trabajar, la protesta no duraría mucho. Pero los ciudadanos se unieron masivamente a la protesta pacífica y encontraron alternativas de transporte: taxis, camionetas, coches particulares compartidos, bicicletas, o simplemente, andar varios kilómetros todos los días.

Y la ley cambió

Finalmente, en noviembre de 1956, el Tribunal Supremo de los Estados Unidos declaraba inconstitucional la segregación racial en los autobuses. La orden del Tribunal Supremo llegó a Montgomery el 20 de diciembre. El 21, la población que había sido segregada volvió a subir a los autobuses, solo que ahora podían sentarse donde quisieran.

Esta foto fue tomada el 21 de diciembre de 1956. La prohibición ya había sido abolida y Rosa Parks se sienta en las primeras filas. Su actitud serena y no violenta se convirtió en su seña de identidad. (Photo by Underwood Archives/Getty Images)

“No tenía ni idea de lo que mis acciones podrían provocar. Cuando me arrestaron, no sabía como reaccionaría la comunidad. Me gustó que hicieran lo que hicieron al no subirse a los autobuses.”

Rosa Parks

Cuando Rosa Parks decidió no levantarse de su asiento, cambió las leyes de su país. No fue la primera persona que se rebelaba contra unas normas injustas, pero las circunstancias la llevaron a convertirse en la “madre del movimiento de los derechos civiles”.

Tras su muerte a los 92 años, en octubre de 2005, Rosa Parks fue velada en el Capitolio de Washington. Ha sido la primera mujer y la segunda persona afroamericana en recibir este honor, concedido sólo a 28 personas en la historia de los EE.UU.

El largo camino hacia el final de la segregación racial

La segregación racial es una manifestación del racismo. Supone llevar las ideas racistas a la práctica institucional y limitar los derechos civiles de ciertas personas por su color de piel.

Un hombre bebe de una fuente en la que hay separación para el uso según el color de piel. La segregación causa gran incomodidad a muchas personas en su vida diaria, pero se introduce en la sociedad hasta tal punto que puede llegar a parecer natural a mucha gente, que ni siquiera la percibe — (Foto: Departamento de Agricultura de los Estados Unidos)

En los países donde ha existido segregación racial, las personas afectadas han carecido de derechos como el voto, el acceso a la educación o la atención médica y han sido separados en los lugares públicos. El acceso a muchos lugares públicos, como cafeterías, cines, playas o baños, estaba prohibido o restringido.

En Estados Unidos, donde la esclavitud de la población negra fue abolida en 1865, el racismo aún continúa siendo una realidad en la vida cotidiana. En 1964, el Acta de Derechos Civiles puso fin a la discriminación en lugares públicos, en el gobierno y en el empleo. Gracias a esta ley ha habido un gran cambio en la sociedad de este país, aunque algunos estados, como Alabama, continúan manteniendo leyes de segregación racial que se resisten a abolir.

Aún existen países que mantienen y practican leyes segregacionistas, que afectan a parte de sus ciudadanos. Y al margen de las leyes, son muchos los países que consienten que una parte importante de su población sufra discriminación por su color de piel o su origen étnico. La segregación racial no sólo perjudica a las personas discriminadas. Si una gran parte de la población carece de derechos humanos fundamentales, toda la sociedad sale perdiendo.

Imagen: Este cartel indicaba en una población de Estados Unidos dónde estaba la sala de espera reservada a gente de raza negra –(Foto: Esther Bubley, 1943)

Sudáfrica: Un caso extremo

En Sudáfrica, la segregación racial ha sido tan extrema que llevó en su momento a la condena de las Naciones Unidas y al bloqueo económico y diplomático de gran número de países del mundo. El Apartheid, que es como se llamaba la ley de segregación racial en Sudáfrica, comenzó en 1948, cuando otros países del mundo comenzaban ya a dar pasos a favor de la igualdad. La ley fue abolida en 1990.

Aunque en la actualidad se hacen esfuerzos por trasladar la igualdad que reflejan las nuevas leyes a la vida cotidiana, Sudáfrica continúa padeciendo las secuelas sociales, políticas y económicas de haber discriminado a la mayoría de la población del país. Por ejemplo:

Actualmente la población negra continúa viviendo en los barrios a los que fueron confinados, los townships, en los que escasean servicios básicos como el agua, la electricidad o las canalizaciones de saneamiento.

La disparidad que ha habido durante años en el acceso a la salud o la educación ha afectado al desarrollo de generaciones enteras de sudafricanos, que encuentran ahora dificultades para integrarse en igualdad de condiciones.

La brutalidad vivida durante años de agitación social y represión gubernamental, ha dejado un poso de violencia que hace que algunas ciudades sudafricanas se encuentren entre las más peligrosas del mundo.

Información de: Unicef