AVATAR

La marisma enajenante a la entrada del siglo XXI, el 1º. de enero del 2000, puso en evidencia la ignorancia de la comunidad mundial, promovida además por los medios de comunicación que, incluso, presentaron a ‘sabios’, profesores, científicos, analistas y personajes públicos, la mayoría asaz ignorantes. Todos discutiendo sin ponerse de acuerdo, como siempre, respecto al punto de si empezábamos o no el siglo, aduciendo algunos que sería hasta el 2001. Que se iba a acabar el mundo, como siempre en cada fin de siglo, el apagón de las computadoras, el ajuste de los días, las consecuencias de las pérdidas y ganancias económicas.

Y así, casi interminablemente. Pero eso ya lo SUPERAMOS, no como los sucesos actuales, tan reprochables y que se toman por muchos en el poder, tan a la ligera.

El problema de la medición del tiempo viene de la mano de la evolución humana y alguna vez el hombre ‘inventó’ el tiempo (jajajá, para hacerse la vida imposible). Así, en cada cultura se   estudió, promulgó, impuso y legisló, para que en su comunidad tuvieran algo que hacer y saber cuándo lo hacían. 

Los chinos y algunos en oriente, después los musulmanes, arreglaron el calendario lunar de 29 días con 10 o 12 meses, tal como los hebreos y otros más. Los egipcios optaron por el calendario solar de meses con 30 o 31 días. Después vino el calendario babilónico, el griego, el de Rómulo, de Numa, el juliano y parece ser el último… el gregoriano. Ninguno acorde con el otro, siempre diferente. Las modas y legisladores los ajustaban a su albedrío y para su beneficio. Agreguemos que los mayas primero y luego los aztecas también calcularon calendarios prodigiosamente exactos. Poco sé de las culturas del sur del planeta, en donde las estaciones son invertidas.

Si bien, la astrología primero y la astronomía después, con el avance de las ciencias, la física y las matemáticas, se fue ajustando y demostrando el uso de las horas, los días, los meses y los años; descubriendo incluso, ciertos ciclos de la naturaleza, aún algo confusos. Se dieron a la tarea de medir el tiempo con relojes solares, de arena, de agua, mecánicos y ahora, electrónicos. Se descubrió que se puede medir todo en la materia y el ser. Incluso con una exactitud sorprendente, la de la pulsación de ciertos elementos químicos. En la cultura egipcia de hace más de 3,000 años y en los Vedas del Sánscrito, ya se presentan en fábulas y leyendas, cálculos increíbles para su avance tecnológico. 

En el lenguaje védico Avatar, con mayúscula (sustantivo propio), se refiere y parece ser sinónimo de Crixto.  La representación humana de Dios, la encarnación, el espíritu de redención hecho hombre; quien siempre nace, según las tradiciones y leyendas, de la impregnación divina en una virgen. Algunos vienen al mundo con el solsticio de invierno, el 25 de diciembre, quizás el único Jesús de Nazaret. Pero otros, la mayoría, en el equinoccio de la primavera, el 21 de marzo.  Puedo mencionar y vienen al caso para estudiarse por separado una lista casi interminable de Avatares: Rama, Krishna, Horus, Zoroastro, Hermes Trimegisto, Mercurio, Orfeo, Apolo, Gautama, Confucio, Lao-Tse, Pitágoras, con las consecuentes dudas y discusión de cuáles fueron o no Avatares o Cristos. La misma historia miente y ajusta sus verdades. Pero las leyendas ahí están.      

Todo este caos en el manejo de los calendarios y el tiempo resulta para mí un mal necesario. ¿De qué manera podría saber acerca de cuándo, cómo y dónde, si no me apoyara en el uso (y abuso) del tiempo aún lo inexacto de su comprensión? ¡O mi falta de agudeza!

En la ‘sabiduría’ de la conciencia del espacio y del tiempo, en la ignorancia e incomprensión del caos original y persistente, mi única realidad está aquí y ahora. Por ello y mis dudas, no puedo desearles un Feliz Año, ni mucho menos Próspero, como la hace la mayoría. DISCULPAS. Pero sí, de lo más profundo de mi corazón y mi razón, espero que estén AQUÍ Y AHORA conmigo y consigo mismos en la Paz y Armonía que nos merecemos. 

P.S. La palabra ‘avatar’ se define en nuestro diccionario como sinónimo de VICISITUD, CAMBIO Y TRANSFORMACIÓN.

jablackmore1@msn.com