190 años de la muerte de Simón Bolívar

Simón Bolívar, conocido también como ‘El Libertador’; nació en Caracas, Venezuela el año de 1783 y falleció un día como hoy, 17 de diciembre de 1830 en Santa Marta, Colombia. Bolívar es considerado un caudillo de la independencia hispanoamericana. Nacido en una familia de origen vasco de la hidalguía criolla venezolana, Bolívar forjó su ideario político leyendo a los pensadores del empirismo y la ilustración como Locke, Montesquieu, Voltaire, Rousseau y viajando por Europa. En París tomó contacto con las ideas de la Revolución Francesa y conoció personalmente a Napoleón y al naturalista alemán Humboldt.

Afiliado a la masonería e imbuido de las ideas liberales, ya en 1805 juró en Roma que no descansaría hasta liberar a su país de la dominación española. Y aunque carecía de formación militar, Simón Bolívar llegó a convertirse en el principal dirigente de la guerra por la independencia de las colonias hispanoamericanas; además, suministró al movimiento una base ideológica mediante sus propios escritos y discursos.

En 1810, aprovechando que la metrópoli se hallaba ocupada por el ejército francés, se unió a la revolución independentista que estalló en Venezuela, dirigida por Francisco de Miranda. El fracaso de aquella intentona obligó a Simón Bolívar a huir del país en 1812; tomó entonces las riendas del movimiento, lanzando desde Cartagena de Indias un manifiesto que incitaba de nuevo a la rebelión, corrigiendo los errores cometidos en el pasado (1812).

En 1813 emprendió una segunda expedición militar, llamada la ‘Campaña Admirable’, que entró triunfante en Caracas; de ese momento data la concesión por el Ayuntamiento del título de Libertador. Aún hubo una nueva reacción realista, bajo la dirección de José Tomás Boves, que reconquistó el país para la Corona española, expulsando a Bolívar a Jamaica (1814-1815). Pero Bolívar lanzó una tercera revolución entre 1816 y 1819 que le dio el control efectivo de gran parte del territorio; dos años después, tras una tregua, aseguraría la independencia de Venezuela al derrotar a los españoles en la batalla de Carabobo (1821).

Bolívar soñaba con formar una gran confederación que uniera a todas las antiguas colonias españolas de América, inspirada en el modelo de Estados Unidos. Por ello, no satisfecho con la liberación de Venezuela, cruzó los Andes y venció a las tropas realistas españolas en la batalla de Boyacá (1819), que dio la independencia al Virreinato de Nueva Granada (la actual Colombia).

Reunió entonces un Congreso en Angostura (1819) que elaboró una Constitución para la nueva República de Colombia, la cual llegaría a englobar lo que hoy son Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá; el mismo Simón Bolívar fue elegido presidente de esta «Gran Colombia». Luego liberó el territorio de la Audiencia de Quito (el actual Ecuador) en unión de Antonio José de Sucre, tras imponerse en la batalla de Pichincha (1822).

En aquel mismo año Simón Bolívar se reunió en Guayaquil con el otro gran caudillo del movimiento independentista, José de San Martín, que había liberado Chile y penetrado en Perú hasta ocupar la capital, sin lograr pese a ello la rendición de los realistas. Se trataba de estudiar la forma de cooperar en la liberación del Perú, pero ambos dirigentes chocaron en sus ambiciones y en sus apreciaciones políticas; San Martín, que se inclinaba por crear regímenes monárquicos encabezados por príncipes europeos, renunció a entablar una lucha por el poder (poco después se marcharía a Europa), dejando el campo libre a Bolívar.

Bolívar y su último amor, Manuela Sáenz.

Bolívar pudo entonces ponerse al frente de la insurrección del Perú, último bastión del continente en el que, aprovechando las disensiones internas de los rebeldes, todavía resistían los españoles. Tras derrotarlos en Junín (agosto de 1824), en diciembre de 1824 obtuvo la más decisiva de sus victorias en la batalla de Ayacucho, que determinó el fin de la presencia española en Perú y en toda Sudamérica. Los últimos focos realistas del Alto Perú fueron liquidados en 1825, creándose allí la República de Bolívar (actual Bolivia).

Bajo su impulso medio continente había alcanzado la independencia, pero, pese a haber reflexionado largamente sobre la forma de gobierno que convenía a los territorios americanos, ni la fortuna ni la clarividencia le acompañarían en su acción política. Bolívar abogó en todo momento por la edificación de un Estado centralista que lograra cohesionar aquello que, en virtud de una heterogeneidad racial, cultural y geográfica de la que era muy consciente, no resistía la perfección de una federación; pronto se puso de manifiesto, sin embargo, que el proyecto de mantener unidas en confederación a las nuevas naciones era una quimera.

Si bien logró todavía aplacar la sublevación de la Cosiata (1826), Bolívar intentó luego evitar la desmembración de la Gran Colombia invistiéndose de poderes dictatoriales (1828), lo que sólo sirvió como pretexto para que, el 25 de septiembre del mismo año, se perpetrase un atentado fallido contra su persona que minó profundamente su moral. Todo era inútil: el general victorioso en las luchas por la libertad de las naciones se veía vencido en aquella nueva etapa de lucha para la verdadera construcción de las mismas. El 27 de abril de 1830, Bolívar presentó su renuncia ante el que sería el último Congreso de la Gran Colombia. Las pugnas caudillistas y nacionalistas desbarataron toda posible conciliación y condujeron a la separación de Venezuela y Ecuador.

Durante los meses que precedieron a su muerte, el Libertador había de evocar constantemente su amarga derrota política. Recordaba a su último amor, Manuela Sáenz, que al salvarle la vida en el atentado del 25 de septiembre de 1828 se había ganado el título de «Libertadora del Libertador»; también evocaba otros amores y otros atentados. Lloraba la muerte de Sucre, el fiel lugarteniente asesinado el 4 de junio de 1830 en Berruecos; recordaba y deliraba, y así murió, solo y defenestrado de los territorios que había liberado, por causa de una hemoptisis, en la Quinta San Pedro Alejandrino, el 17 de diciembre de 1830. En 1842 el gobierno de Venezuela decidió trasladar los restos de Bolívar, según su último deseo. Desde entonces, su legado ha devenido mito y veneración como fundador de la patria.

Fuente:

Ruiza, M., Fernández, T. y Tamaro, E. (2004). Biografia de Simón Bolívar. En Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea. Barcelona (España). Recuperado de https://www.biografiasyvidas.com/biografia/b/bolivar.htm el 17 de diciembre de 2020.