México y Chile proponen metodología ajustada a la realidad latinoamericana para gestionar su Patrimonio Mundial

La finalización del Proyecto ‘Desarrollo de una metodología de trabajo para la elaboración de planes de conservación y monitoreo en sitios de Patrimonio Mundial’, es la punta de lanza de la colaboración entre México y Chile para liderar el avance de América Latina en la adecuada gestión de sus bienes de ‘valor universal excepcional’, considerando las realidades económicas, políticas, sociales y culturales de la región.

Coincidieron en lo anterior la directora de Patrimonio Mundial, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), de México, Luz de Lourdes Herbert Pesquera, y la subdirectora Nacional de Gestión Patrimonial, de Chile, Mónica Bahamondez Prieto, en un conversatorio virtual dedicado a la culminación de esta iniciativa que surgió hace tres años, con la finalidad de desarrollar instrumentos teóricos propios que favorezcan la operación de estos sitios y su vínculo con las comunidades.

Este frente común, una apuesta por la preservación de estos patrimonios culturales, naturales o mixtos, que los países latinoamericanos detentan en la Lista del Patrimonio Mundial, de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), no podría ser más pertinente, toda vez que la región, particularmente Centroamérica, ya padece los efectos del cambio climático y experimenta demandas ciudadanas que, debido a su simbolismo, suelen cebarse en sus monumentos históricos, anotaron las funcionarias.

Palacio del Gobernador en la Z.A. Uxmal, Yucatán. Foto Mauricio Marat. INAH_

En la transmisión, efectuada por el canal en YouTube del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural de Chile, la directora de Patrimonio Mundial del INAH dijo que el patrimonio no es un ente aislado, por el contrario, se encuentra vivo en función de una serie de actores y circunstancias que entran en interacción con él, de ahí que los planes de manejo deben considerar este factor vital, además de buscar la articulación entre la sociedad organizada y los órdenes de gobierno, a fin de trabajar en los programas de riesgos —de origen antrópico y natural— para minimizar su impacto.

La elaboración de programas de riesgos abona al desarrollo sostenible de cada bien, sea una zona arqueológica, un casco histórico o un área natural. Si conocemos el comportamiento de cada uno de estos universos, a través del monitoreo con herramientas tecnológicas, sabremos las medidas a tomar”, sostuvo Herbert Pesquera durante la actividad enmarcada en la campaña “Contigo en la distancia”, de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México.

De acuerdo con la subdirectora Nacional de Gestión Patrimonial, de Chile, Mónica Bahamondez Prieto, si antes la cuestión radicaba en el cómo conservar los sitios, atendiendo su materialidad y comportamiento estructural, hoy en día la pregunta se centra en el qué y para quiénes. “Los detentores del patrimonio cultural son ahora protagonistas, alrededor de los cuales deben girar las decisiones de salvaguarda de estos lugares, ese es el desafío”.

Francisco Vidargas Acosta, subdirector de Patrimonio Mundial del INAH. Foto captura de pantalla. M Marat. INAH (2)

Ambas funcionarias recordaron que en junio pasado, el INAH y el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio del Gobierno de Chile llevaron a cabo un seminario virtual, para analizar las bases y los retos de esta estrategia, producto de ello es el libro Aproximaciones a una metodología en planes de conservación de sitios Patrimonio Mundial, editado por el INAH, con la colaboración de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID), y el cual se presentó en este conversatorio remoto.

Sobre los resultados, experiencias y aprendizajes del proyecto “Desarrollo de una metodología de trabajo para la elaboración de planes de conservación y monitoreo…”, abundaron sus coordinadores: la profesional del Centro Nacional de Sitios del Patrimonio Mundial, de Chile, Julieta Elizaga Coulombié; el subdirector de Patrimonio Mundial del INAH, Francisco Vidargas Acosta, y la directora de ICOMOS Chile, Josefina Atria Mira; así como la coordinadora del Centro Nacional de Sitios del Patrimonio Mundial de Chile, Claudia Prado Berlien.

En su intervención, Vidargas Acosta recordó que en 2015, México acompañó a Chile en el proceso para retirar de la Lista del Patrimonio Mundial en Peligro, mediante un plan de conservación, a las Oficinas Salitreras de Humberstone y Santa Laura; de ahí surgió la intención de encabezar una cooperación de mayor envergadura, la cual contribuya al mantenimiento de los 150 bienes de América Latina inscritos en la Lista del Patrimonio Mundial.

Zona Arqueológica de Paquimé. Estado de Chihuahua. Foto Mauricio Marat. INAH. (4)

“Veníamos reflexionando sobre la necesidad de un plan de conservación para sitios de Patrimonio Mundial, y acerca del significado de los valores patrimoniales, acompañado de lecturas que siempre procedían del contexto europeo o anglosajón, formuladas desde el idioma inglés, y fue entonces que nos propusimos formular una herramienta que vaya dando respuesta a nuestras interrogantes y patrimonios propios, y a cómo se relacionan las comunidades con los sitios, relativo a los usos, presencias y memorias”, manifestó, a su vez, Julieta Elizaga Coulombié.

Por último, se presentó el libro Aproximaciones a una metodología en planes de conservación de sitios Patrimonio Mundial, el cual reúne textos de los directores del INAH-México, Diego Prieto Hernández, y del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural de Chile, Carlos Maillet Aránguiz; de las titulares de la AMEXCID y de la Agencia Chilena de Cooperación Internacional para el Desarrollo, Laura Elena Carrillo Cubillas y María Soledad Lucero, respectivamente; así como de una decena de investigadores de Chile, Cuba, España y México.

La Premio Nacional de Patrimonio Cultural, de Cuba, Isabel Rigol Savio; y el consultor para la UNESCO sobre patrimonio cultural, Alfredo Conti, comentaron que, no obstante, las diferentes trayectorias de México y Chile en estos temas, ambos países se caracterizan por presentar ante el Comité del Patrimonio Mundial, expedientes de nominación, informes y listas indicativas con rigor científico y procedimental, en cuanto a los mecanismos de gestión; además de que sus sitios Patrimonio Mundial se ubican de manera formal dentro de sus estructuras administrativas, “es decir, cuentan con organismos, personal y presupuestos específicos”.

Julieta Elizaga Coulombié. Foto captura de pantalla. M Marat. INAH (2)

El título del volumen deja claro que el conjunto de sus artículos, los cuales van de las formulaciones teóricas a estudios de caso, introducen a temas actuales como el aumento en los riesgos de desastres, la inserción de las comunidades y portadores de derechos en los procesos de conservación y de gestión, o la introducción del tema de la sostenibilidad. De suerte que este libro, concluyeron los especialistas, “es un aporte, desde la realidad latinoamericana, a los lineamientos de la Convención del Patrimonio Mundial”.