El misterio de la muerte de Mozart

Por: Juan Rodríguez Vega

El día 5 de diciembre se cumplieron 229 años de la muerte de Mozart. Su enfermedad -si la hubo, y no un asesinato- fue breve. El 19 de noviembre del año de su muerte, 1791, aún pudo vérsele en su habitual cervecería de la calle de Kartner, en Viena, ‘La Serpiente de Plata’. Todo lo que rodea a su muerte sigue envuelto en el misterio.

Durante el verano de aquel año había trabajado como un desesperado en La flauta mágica, la ópera masónica de su amigo Shikaneder. El tema le interesaba y había puesto en él mucha ilusión. La composición de La flauta mágica se vio interrumpida por otro encargo, un tanto extraño en sus formulaciones: una misa de difuntos. El cumplimiento de este encargo le llega a obsesionar, no por lo que pudiese tener de premonitorio, sino porque, enfrascado en algo mucho más gratificante para él, como era La flauta mágica, no era capaz de avanzar con la prontitud deseada por quienes se lo habían encomendado.

Cuando la partitura de La flauta mágica estuvo terminada y Mozart se puso a componer el Réquiem con cierta tranquilidad hacia el 15 de agosto le importunan con otra petición, ¡y de qué naturaleza!

El teatro Nacional de Praga le pide con urgencia, en nombre de los Estados de Bohemia, que se disponga inmediatamente a poner música a la ópera destinada a celebrar la solemnidad de la coronación de Leopoldo II como rey de Bohemia, coronación que debía tener lugar en Praga el 6 de septiembre, poco más de 20 días después. El libreto no le gustaba, y el trabajo que se le presentaba, en sólo 20 días, era agotador. Desfallecía pensando en la abrumadora tarea.

Entre el 1 y el 8 de octubre, a instancias del clarinetista Stadler, tiene fuerzas para escribir una obra tan bella y perfecta como el Concierto para clarinete. El 15 de octubre acude a Baden, y al día siguiente regresa a casa, esta vez junto a su esposa Constanza. ¿Se siente mal y no quiere estar solo? Niemtschek, su gran amigo checo, ha contado los temores de muerte de Mozart y la sospecha -confesada un día en el Prater a Constanza- de estar siendo envenenado. La cantata masónica Elogio de la amistad, K. 623, queda terminada el 15 de noviembre, y él mismo la dirige al día siguiente en la reunión masónica de la logia La Esperanza Nuevamente Coronada, a la cual pertenecía. Cuatro días más tarde, cuando Deiner, el dueño de La Serpiente de Plata -buen hombre que le cuidaba cuando Constanza estaba en Baden-, fue a llevarle leña, le encontró en la cama con fiebre alta (acaso una fiebre maligna, tifus, reumatismo; no es posible saberlo con certeza).

El 4 de diciembre, Mozart recibió en casa a algunos amigos, pidiéndoles desde el lecho que cantaran con él el ‘Lachrymosa’ de su Réquiem. A poco de iniciarse el canto prorrumpió en sollozos. Era su despedida de la música. Ese mismo día, por la mañana, su cuñada Sofía Haibel, al verle tan mal, decidió quedarse a ayudar a Constanza. Mozart le dijo: “Mi querida Sofía, que bien has hecho en venir. Quédate aquí esta noche. Tienes que verme morir”.

A la una de la madrugada del que ya era 5 de diciembre de 1791, a los 35 años, Wolfgang Amadeus Mozart dejaba de existir. El sepelio tuvo lugar el día 6; un entierro pobre, de tercera clase (sus amigos el conde Deyni y Van Swieten sólo se limitaron a dar la condolencia). En la catedral de San Esteban se depositó el modesto ataúd de pino mientras Salieri dirigía la música fúnebre. Llovía a la salida y el frío era penetrante. Los amigos se dispersaron, y sólo algunos fueron a calentarse y a recordarle a La Serpiente de Plata.

Hay muchas teorías sobre su muerte y su entierro que podrían resumirse así:

Mozart murió de un ataque agudo de reumatismo, según la revista Musikalisches Wochenblatt de Berlín del 12 de diciembre de 1791, el cadáver quedó hinchado, síntoma de esta enfermedad.

Mozart fue envenenado por su colega Antonio Salieri, envidioso de su genio. Hipótesis hoy desechada, pese a su difusión a través de la película Amadeus.

Mozart fue envenenado con acqua toffana (veneno de efecto retardado) por un oficial de la Corte. Este oficial, Franz Hofdemel, pertenecía a su misma logia masónica y al día siguiente de su muerte se suicidó tras haber intentado asesinar a su esposa, Magdalena, alumna de Mozart, por creer que eran amantes.

Mozart fue asesinado por la policía del emperador Leopoldo II por ser masón. Su creciente éxito hacía temer que, por su inclinación abierta a las ideas revolucionarias, llegara a ser un peligro para el régimen absolutista de Leopoldo II.

El Dr. Adolfo Martínez Palomo, que ha dedicado muchas horas de investigación a las historias clínicas de grandes compositores, escribe lo siguiente sobre la muerte de Mozart: “A lo largo de más de cien años, aclarar las causas del padecimiento que llevó a Mozart a la muerte ha intrigado a profesionales de la medicina más que las de cualquier otro gran personaje histórico. La lista de artículos científicos sobre el tema, publicados en revistas médicas, es interminable; decenas de médicos hurgan en las numerosas biografías del compositor, analizan los testimonios escritos de sus contemporáneos y tratan de descifrar los registros de las autoridades de salud de la Viena de fines del siglo XVIII. La mejor prueba de la falta de consenso sobre este asunto es el hecho de que, hasta el año 2000, se han enlistado ciento cuarenta causas de la muerte de Mozart, así como veintisiete supuestas enfermedades mentales, casi todas resultado de la imaginación calenturienta y de la falta de oficio de profesionales de la medicina, pero solo aprendices de historiadores”.

“Mi conclusión es que nunca sabremos a ciencia cierta la naturaleza de la enfermedad mortal del compositor. La información histórica integrada con conocimientos médicos modernos coincide en la naturaleza infecciosa de un padecimiento que produjo, a la larga, insuficiencia renal terminal”.

“A fin de cuentas, la motivación principal de los que ahondamos en la biografía médica de Wolfgang, no es llegar a un diagnóstico clínico certero, sino explicar las razones de la que es, tal vez, la muerte prematura más lamentable en la historia del arte y, con ello, acercarnos un poco más al personaje que enriquece y seguirá enriqueciendo a la humanidad con la lucidez, la gracia, la perfección y el balance de su música”.

Fuentes:

elpais.com

musicaenmexico.com.mx