La Historia Oficial

Por: Andrés F. Cuéllar

Otro de los temas predilectos de los comentadores de la Historia es la Historia Oficial. Claro que no fueron los creadores del movimiento. Desde el siglo XIX la poderosa Iglesia Católica utilizaba los medios a su alcance para criticar esta historia pues aseguraba que era falsa, la verdadera, según ella, era la conservadora que ya hemos comentado.

¿Cuál es la Historia Oficial? Pudiéramos decir que es la que se enseña en las escuelas oficiales, o sea lo que marca el programa oficial de la Secretaría de Educación Pública y que por lo tanto los libros de texto deben estar escritos siguiendo sus instrucciones, además es la que conmemoran las autoridades de todos los niveles en el Calendario Cívico A ese Calendario Cívico federal en los últimos años se han agregado algunos acontecimientos estatales y otros locales, En Matamoros tenemos dos.

Todos los países del mundo tienen su Historia Oficial, la que se enseña en las escuelas. No conozco ninguno que no tenga su programa especificando lo que debe enseñarse en las escuelas. El propósito es que exista una conciencia nacional, que todos los mexicanos conozcamos nuestros antepasados nacionales y las decisiones que tomaron para legarnos el México actual.

Es natural que esa historia mencione las cualidades de nuestros héroes y no haga énfasis en sus defectos, sin embargo, en la secundaria, cuando los alumnos tienen 15 años ya se menciona que Hidalgo se hacía llamar Alteza Serenísima, que en Guadalajara disfrutaba de lujos y las matanzas que permitió.

Quienes critican la Historia Oficial se quejan de que presentamos a nuestros héroes con tantas cualidades que parece que no fueron humanos. Pero lo mismo sucede con Jorge Washington y Abraham Lincoln en EU o Simón Bolívar en Venezuela o José de San Martín en Argentina.

De acuerdo con mi experiencia, estos críticos tienen dos problemas: 1.-No han leídos los libros de texto y por lo tanto les atribuyen características que no tienen; y 2.-Consideran como historia oficial los discursos de los políticos en reuniones públicas.

Ninguna persona seria se atrevería a considerar como fuente de historia los discursos cívicos que se pronuncian en las fechas conmemorativas. Estos discursos tienen otros fines, jamás en ningún país se pronuncia un discurso para mencionar los aspectos negativos de las personas o hechos que desonmemoran.