Muy breve y muy elemental historia del ejido ‘El Soliseño’

“Verdades digo: Quedo satisfecho. Si alguno se disgusta: Buen provecho”

<Todo se puede plagiar a excepción de una cosa: el talento>

Primera parte…

Patrimonio cultural de Matamoros.

Detalle del mapa del ‘Soliseño’, cerca 1899.

Matamoros es motivo de nostalgia por muchos de los allí crecieron, no obstante al recorrer sus calles y admirar sus antiguas edificaciones es como dar un viaje en el tiempo, ya uno puede imaginarse el diario devenir de sus antiguos y hoy desaparecidos habitantes –en algunos casos- las imponentes casas de ladrillo cocido son sus hermosas fachadas son testigos mudos de un pasado en gran parte olvidado que, no obstante, se guarda como un tesoro a la espera de ser descubierto entre los añejos legajos del Archivo Histórico Municipal, en aquellos documentos escritos en papel casi de pergamino, con sus sellos en altorrelieve ostentando el sello del águila y el nopal, o a veces en pequeños cuadros de papel y con tinta china que en algunos casos por la acción del tiempo hace al papel tan quebradizo como las alas de una mariposa, están inscrita la historia de este poblado, quiénes vivían ahí, que hacían, sus venturas y desgracias están plasmadas en tales documentos, el encontrarlos no es tarea fácil, pues aquel interesado tendrá que sumirse en un mar de cajas de archivo para poder encontrar las vetas de información tan ansiadas.

El ‘Soliseño’ es el símbolo superviviente de una época de bonanza de mediados del siglo XIX, cuando las diligencias que venían del legendario y hoy desaparecido Puerto de Bagdad se encontraba en la orilla del Bravo, trayendo mercancías tan variadas como las naciones de la tierra, ejércitos nacionales y extranjeros pasaron por sus linderos, caminantes, viajeros e incluso gavillas de bandoleros se dieron cita aquí, algunos de estos hechos inscritos en las causas que de oficio seguía la justicia lo cual nos da una idea de nuestra regional, primero como provincia del Nuevo Santander, en aquellos antiguos días que comenzó siendo un simple campamento de vaqueros capturando caballos salvajes hasta convertirse en una congregación que alberga construcciones imponentes.

Construcción decimonónica hecha con ladrillo, fotografía tomada por el autor in situ

Es la muestra del carácter del colono novohispano primero y mexicano después, dispuesto hasta llegar al grado de la terquedad a sacar el sustento de una tierra nada promisoria y que ante los ojos incrédulos del extranjero y foráneo, prospere hasta llegar a ser un rico propietario. Es por ello que ‘El Soliseño’ es una muestra inequívoca de las hazañas de nuestros antepasados de haber vencido a los obstáculos naturales y materiales para prosperar ahí en donde todos le auguraban una derrota. 

A continuación se insertara la transcripción original de las mediciones originales del agostadero de Juan José Solís y Vela junto con José Hinojosa en diciembre de 1784.

“En diez y ocho días de dicho mes y año yo el referido comisionado en vista de la conclusión de la medida y entrega del agostadero de Don Marcelino y Don Ramón Longoria, debía de mandar y mando se pase a medir el que corresponde a Don Joseph Hinojosa y don Juan José Solís, quienes estando en el lindero demarcado en el hailadero del pozo que es donde acabo la tierra de Don Marcelino y Don Ramón Longoria quienes –ilegible- como lindantes y las partes interesadas –ilegible- Solís se midió el cordel y se empezó a medir rumbo al poniente por la orilla del referido río grande y se midieron ciento veinte y cinco cordeladas que hacen una legua y un cuarto que llegaron al olmo demarcado que es lindero general que divide la tierra de Pedro Cantú (y consta en la escritura original que otorgo Don Juan Jacinto Lanuza) y este que se está midiendo que corresponde a los dichos Hinojosa y Solís con lo que concluyo esta cabezada de la orilla del río grande pertenecientes a los referidos interesados quienes no firmaron porque dijeron no saber escribir y mando dicho Solís a su hijo Joseph de Jesús lo hiciera por ellos como lo hizo conmigo y los de asistencia, como dicho es de que doy fe.

Ignacio Anastasio de Ayala (Rúbrica)

Por mandado de mi padre y mi tío Don Joseph de Hinojosa Joseph de Jesús Solís (Rúbrica)

De Asistencia                                                                                                    De Asistencia

Pedro López Prieto (Rúbrica)                                                   Joseph Gregorio Chapa (Rúbrica)

Así debieron de haber sido las casas de los fundadores del “Soliseño”

El Fondo Balandrano

Uno de los más sobresalientes fondos documentales que existen en el Archivo Histórico Municipal es el Fondo ‘Balandrano’, el cual fue escrito a manera de cuadernos individuales y libros los árboles genealógicos de las comunidades rurales de Matamoros, entre ellos naturalmente está ‘El Soliseño’, en donde el Licenciado Fernando Balandrano hace una muy minuciosa investigación documental tanto en el mismo Archivo Municipal así como en los libros de matrimonios y bautizos de la Iglesia de ‘Nuestra Señora del Refugio’ donde hizo una transcripción de los mismos desde el año de 1800 hasta 1904, ya que el Licenciado Balandrano fue comisionado por el Gobierno Federal para hacer la adjudicación legal de las tierras, y al momento de hacer una revisión de los títulos que tenían las personas habitando estos antiguos parajes se encontró con que la mayoría los poseía de palabra, ya que, al ser una comunidad muy pequeña las tierras eran heredadas entre los mismos parientes, además de que el costo de estos trámites judiciales era muy caro o frecuentemente estos documentos era perdidos, es por ello, que para hacer una correcta adjudicación, se tuvo que hacer esta profunda investigación genealógica para determinar el legítimo derecho que tenían estos habitantes a las tierras que ocupaban basados en el argumento jurídico de la herencia.

Árbol genealógico del ‘Soliseño’ hecho por el Lic. Fernando Balandrano, circa 1930.

“El Soliseño de mis recuerdos”

Lupita Leal Benavides

Según la tradición oral ‘El Soliseño’ fue fundado un 5 de enero de 1766 por Don Juan José Solís y Vela, su esposa fue María Gertrudis Hinojosa González y tuvieron diez hijos, no obstante de la afirmación anterior, no se tiene alguna prueba  o fuente documental comprobable de la citada fecha, aunque es un dato que siguen defendiendo los nativos de dicho ejido, por lo cual se respetará esta información, pero haciendo aclaración de que en el Archivo Histórico Municipal no existen fuentes documentales al respecto.

¿Qué se comía en el Soliseño? Comida muy exquisita, mamá Julia, mi abuelita, era delicada y cocinaba con gusto y muy buen sazón, mamá Dora y mis hermanas mayores hacían: pollo de muchas formas, en caldo con arroz, guisado en salsa de tomate, frijoles siempre hechos de varias maneras, arroz, fideo, carne de res (cortadillo con especias, tomate, cebolla y cilantro), hacían también cabeza de res, en la chimenea previamente caliente ponían una gran lata boca abajo y muy bien tapada la cabeza con poquita lumbre alrededor y arriba de la lata en la mañana teníamos la mejor barbacoa de cabeza de res, incluyendo los ojos y sesos, en nuestra alimentación también estaba incluida la carne de puerco, pescado, nopalitos, arroz con camarón seco en Semana Santa, pollo con verduras, en mi casa había de todas, se sembraban las verduras en el rancho de mi padre y las traían frescas también leche recién ordeñada, todo se cocinaba con leña, no se acostumbraba comida en lata salvo en alguna ocasión una lata de sardinas, en mi casa había mucha carne seca….

Ranchero, 1828.

Continuará…