‘Mis memorias’ de Henry Kissinger

Tercera Parte

Por: Ernesto Israel López del Campo

(Mis memorias, Editorial Atlántida, S.A. Buenos Aires. Argentina 1979. Título original en inglés; ‘White House Sears’)

En la administración de Richard Nixon, exponían su recelo de la llegada y la victoria de Salvador Allende a la Presidencia de Chile,  por la cuestión de izquierda comunista administrando y enaltecer los movimientos revolucionarios en América, el ilustre Dr. Henry Kissinger se mostraba cauto  a la expectativa del acercamiento de la nueva administración con la cuestión de  la reforma a la constitución de Chile para estatizar el capital estadounidense que se encontraba invirtiendo  en las minas de cobre y plata, pero se esperaba una indemnización. Establecieron a través de financiamiento de los partidos opositores para resquebrajar la victoria de Salvador Allende, dado que Fidel Castro tuvo una larga estadía en el país, esto era complicado para mantener la estabilidad geopolítica en aquellos lares.

“Si somos pública o prematuramente hostiles, nuestra actitud puede agregar los nacionalistas chilenos tras Allende, Si, por otro lado, somos acomodaticios, nos arriesgamos a dar apariencia de debilidad o indiferencia ante el establecimiento de un gobierno marxista en el hemisferio.  La conclusión que saqué de la reunión del otro día es que nadie cree que un arreglo a largo plazo sea posible. Sólo nos enfrentamos a una elección de táctica. La cuestión es si sería mejor si se viera que de las acciones de Allende surge una confrontación o si los Estados Unidos deberían moverse inmediatamente a una posición de hostilidad militar.” (página 471, Mis memorias, Editorial Atlantis, S.A. Buenos Aires. Argentina 1979. Título original en inglés; ‘White House Sears’)

‘Mis Memorias’, Dr. Henry Kissinger

La dialéctica de imperios entre China y Estados Unidos de Norteamérica fue relevante en 1971,  comenzaban los diálogos entre los diplomáticos de las dos naciones, el ilustre Dr. Henry Kissinger fue trascendental para entablar los acuerdos de paz y económicos  que cambiaron  la historia para en 1972, que conformo el comienzo de un imperio que estructuro la economía y la relevancia que tiene el Estado en China, con las reformas a la constitución con Deng Xiaoping  y trascendió hasta el día de hoy, podemos observar cómo el país asiático comenzó el proyecto económico Belt and Road Iniative de inversión paraestatal con las naciones asiáticas, europeas y africanas, donde construyen universidades, puertos, aeropuertos y trenes de alta velocidad que conformen el proyecto global estatal de  la República Popular China.

“El presidente Nixon ha estudiado cuidadosamente el mensaje del 21 de abril de 1971 de parte del primer ministro Chou En-lai, entregado por cortesía del presidente Yahya Khan. El presidente Nixon concuerda en que son necesarias conversaciones directas de alto nivel, para resolver las cuestiones que dividen a los Estados Unidos de América y la República Popular China. Por la importancia que asigna a la normalización de las relaciones entre nuestros dos países, el presidente está preparando para aceptar la sugerencia del primer ministro Chou En-Lai de que él visite Pekín para mantener conversaciones directas con los dirigentes de la República Popular China. En tales reuniones cada lado estará en libertad de proponer el tema que más le preocupe. Para poder preparar la visita del presidente Nixon y establecer contactos confiables con los dirigentes de la República Popular, el presidente Nixon propone una reunión preliminar secreta entre su asistente para asuntos de seguridad nacional.” (página 471, Mis memorias, Editorial Atlantis, S.A. Buenos Aires. Argentina 1979. Título original en inglés; ‘White House Sears’)

Las relaciones diplomáticas entre los Estados Unidos y la Unión Soviética fueron estrepitosas en aquella época por que la administración del presidente Nixon estableció relaciones la República Popular China, con esta dialéctica surgieron diatribas por los acontecimientos bélicos que se suscitaban en Medio Oriente y América, era importante recalcar lo que había ocurrido en Cuba con la presencia de submarinos nucleares en el puerto de la Habana. Con la embajada de la Unión Soviética en los Estados Unidos de Norteamérica era una relación cordial con Gromyko, se concretaron grandes avances para las conversaciones entre las naciones.  En el ocaso segunda guerra mundial fue el comienzo de las relaciones diplomáticas álgidas por quien subyuga las naciones políticas de Europa, Stalin fue un estadista que estructuro una estrategia magistral para resquebrajar al ejército alemán. El Dr. Henry Kissinger conversa acerca de cómo estableció de manera genial Stalin la geopolítica para la dialéctica que comenzó con la Guerra Fría.

“La visita de Andre Gromyko a Washington se produjo en un breve interludio de calma en octubre de 1970 y Richard Nixon se entrevistó por primera vez como presidente, con un líder soviético. Las crisis de Cienfuegos y Jordania habían quedado atrás. Las conversaciones Salt debían reanudarse el 2 de noviembre, las conversaciones sobre Berlín recomenzaban y a pesar del engaño soviético de Cuba y el Medio Oriente, la reciente obsesión de Nixon con una reunión cumbre en Moscú no se había alcanzado. Encontrábamos en Gromyko un artesano maestro, un ministro del Exterior que tenía que delinear una política para un Politburó sin tener mayor experiencia en el mundo exterior y que tenía que dirigir los asuntos internacionales de una superpotencia desde una jungla burocrática, en la cual su único baluarte en su competencia. Era una sobreviviente.” (página 546, Mis memorias, Editorial Atlantis, S.A. Buenos Aires. Argentina 1979. Título original en inglés; ‘White House Sears’)

Dr. Henry Kissinger

En la última reseña que redactaré sobre la obra antes mencionada, conversaremos acerca de las situaciones geo políticas álgidas que resolvieron con magistral sapiencia para la historia de la diplomacia de los Estados Unidos de Norteamérica, resaltaremos como fueron las conversaciones y acuerdos que se estableció en la administración de Richard Nixon.