La construcción de lo real

Lo que sucede a nuestro alrededor es real. Vivimos. Sentimos el frío o el calor. Nuestros sentidos no nos engañan. Caminamos al trabajo, a la escuela, hablamos con nuestros pares, nuestros amigos, familia. Intentamos aprender. Tenemos placer en las relaciones con aquellos que nos quieren.

Pero existe otra realidad que ya no depende solamente de nuestro entorno natural o físico. Sino de los constructos humanos. La economía es un constructo humano, como la discriminación y todas las formas de etiquetar al otro para señalarlo. Un papel moneda, un metal, tiene un valor que ha sido asignado por un grupo en el poder. A esos grupos en el poder les llamamos Autoridades, y ellas tienen/construyen leyes, tanto de convivencia como para justificar sus abusos, opresión, limitación del otro que no es de su grupo.

Por vivir en esta casa tienes que pagar. Por usar su luz tienes que pagar, por usar su agua, sus colegios su internet. Tienes que pagar. Y para acceder a aquellos objetos a los que se les ha asignado valor, también tienes que pagar. Hay un impuesto sobre la renta, un impuesto al valor agregado, hay muchos más impuestos. Esos pagos deberían convertirse en el disfrute de mejores casas, calles, colegios, servicios de salud. Y no sucede. ¿Por qué lo pagamos?

Ni tú ni yo pedimos nacer en México, ni en ninguno de sus estados, menos bajo sus reglas y leyes. No nos queda de otra. Lo tenemos que aceptar. Irnos a otro país, implica vivir bajo otro grupo de poder con sus propias leyes y pagos. De haber podido escoger, los niños y niñas del mundo pedirían nacer en Europa o en EEUU, pensando en países donde sus derechos fueran respetados. Donde la economía de sus padres tuviera valor. ¿Tiene valor la vida de todos los niños y niñas en EEUU y en Europa, se respetan sus derechos?

En el papel, sí. Ah, pues en el papel, los niños y niñas, las infancias mexicanas tienen derechos universales. Pero la realidad es que siguen siendo golpeados, abusados sexualmente, abandonados, usados como escudos. Y aquellos personajes que llamamos autoridades, deberían protegerlos; eso no ocurre, lo constatamos todos los días.

Hay muchas vertientes de la verdad. Para su conformación entran los deseos de los grupos de poder. Las instituciones que se precian de regentear los pensamientos religiosos dictan sus Normas Morales, sus Reglas de conducta: en el nombre de Jesús, dicen; en el nombre de Alá, del Todopoderoso, gritan. In god we trust, imprimen en el papel moneda. Lo mismo los partidos políticos, o las fuerzas armadas, las empresas, o toda Institución (para eso se construyen las instituciones, para proteger pensamientos colectivos con los que se sientan identificados). ¿Pero cuál es nuestra realidad colectiva?

Algunos jamás podremos salir de pobres.

Es más fácil para un rico volverse pobre que para un pobre lograr ser rico. Y esto es así porque los pueblos que se autonombran ‘civilizados’ han hecho todo lo posible en poner barreras de cualquier tipo (religiosas, de color de piel, cuánto ganas, con quién te llevas, qué estás dispuesto para sostenerlos a ellos en el poder), para que no cualquiera pueda lograrlo. De vez en cuando le permiten a una minoría llegar, siempre y cuando defienda los derechos y prerrogativas de los grupos de poder que le han permitido llegar.

¿Cómo se establecen esas barreras? Bien. En nuestra época ocurre mediante el uso y dominio de los medios de comunicación masivos: televisión, radio, internet y redes sociales, cine, plataformas de streaming. Utilizando esos medios, los grupos de poder te dirán quiénes son los buenos y quiénes los malos en toda historia.

Como son entes que existen bajo el control de Instituciones hechas y cerradas, sus discursos revelarán cuáles son las búsquedas, y los pensamientos de quiénes las conforman. Entonces el medio de difusión masivo hará replica ad infinitum del tema que quieran que tú, lector, escucha, espectador, deba seguir, se deba enganchar, y te pedirán que tomes partido. Te harán su seguidor, te harán repetir su mensaje, te harán creer, y vivir creyendo, que ese ha sido siempre tu pensamiento, pero lo único que haces es querer encajar, ser parte de ellos, no ser rechazado. Pero lo cierto es que jamás te dejarán pertenecer a la construcción de dicho discurso: Tú no serás quien los critique, no puedes. Intentarlo hará que te acusen del grupo contrario. Porque las Instituciones en el poder piensan de manera dualista: Estás con ellos o en Contra de ellos. Estar en contra de ellos te convierte de inmediato en parte del Grupo Opositor, y no les cabe en la cabeza que haya distintos grupos, no existe para ellos la diversidad de pensamientos, porque les han hecho creer que nadie puede pensar diferente a menos de ser el Malo.

¿Cuál es la realidad entonces? La que te permita reconocer a través de tus sentidos, tus cinco sentidos: tacto, oído, vista, olfato y gusto. Todo lo demás será un constructo. Pueden decirte a quien odiar, a quien querer, a quien apoyar, pero solo en ti está el descubrir quién es el humano o humana detrás de ese discurso. Y es ahí donde debes analizar a los demás y analizar tu propio intelecto.

¿Quién es el presidente y sus secuaces? ¿Quién es el Papa y sus ministros? ¿Quién es el Comenta Noticas? ¿Quiénes son la oposición? ¿Cuáles son sus objetivos, para qué y por qué hacen lo que hacen, dicen lo que dicen? ¿Desde qué pedestal de privilegios hablan? ¿Cómo han conseguido dichos privilegios?