Engalanan con la magnífica y colorida obra de Jesús Chucho Reyes Ferreira el Centro de las Artes

Conarte inauguró la exposición Celebración cromática. Chucho Reyes y su universo estético en la Nave Dos del Centro de las Artes

Monterrey, Nuevo León. Los colores y la esencia de la mexicanidad, presentes en el arte popular de nuestro país, se manifiestan con toda su alegría y fuerza en la obra del artista jalisciense Jesús Chucho Reyes Ferreira (1880-1977).

Parte importante de su magnífica obra se presenta en la exposición Celebración cromática. Chucho Reyes y su universo estético, que ayer fue inaugurada en la Sala Principal de la Nave Dos del Centro de las Artes (interior del Parque Fundidora).

La muestra está conformada por 30 obras bidimensionales, dos biombos, cuatro esculturas, un gran mural portátil y objetos y antigüedades de arte popular. Además, 18 fotografías permiten al espectador conocer cómo era Chucho Reyes, su estudio y cómo trabajaba en la elaboración de sus obras.

Con esta magna exposición, el Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, rinde un homenaje a Jesús Chucho Reyes Ferreira, considerado uno de los pintores más destacados e influyentes en la consolidación del arte mexicano.

La inauguración de la muestra fue presidida por Verónica González Casas, presidenta del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León, quien estuvo acompañada por Emma Molina, directora del Centro de las Artes; Elisa Téllez, coordinadora de Museografía y Exposiciones del Centro de las Artes; Martha Ruth Escobedo, vocal de Artes Plásticas del Consejo y Ramiro Martínez Estrada, director del Museo Amparo de Puebla.

Un tributo a Jesús Reyes Ferreira, alias Chucho Reyes

“Esta tarde es un día muy especial para Conarte. Tenemos el gusto de presentar la obra de un destacado creador mexicano: Jesús Reyes Ferreira, alias Chucho Reyes, una de las personalidades más originales e influyentes en las artes visuales del país del siglo 20”, manifestó Verónica González Casas, Presidenta del Consejo para la Cultura y las Artes de Nuevo León.

“Su gama de color alude a la cultura popular del país y su obra plástica utiliza como referente la obra artesanal mexicana. Su pasión por los elementos decorativos de origen popular lo volvió fuente de inspiración e influencia en el uso del color que desarrolló Luis Barragán en su arquitectura, considerada icónica en la modernidad mexicana. A través de una selección de 35 obras que reflejan su estilo tan característico rendimos tributo a la obra y vida de este singular creador.

“Estoy segura”, abundó la funcionaria cultural, “que disfrutarán cada pieza de esta exposición, aprovecho para reconocer el trabajo de Mariano Meza, curador de esta muestra, y por supuesto a todo el equipo del Centro de las Artes, al equipo de la Pinacoteca de Nuevo León y al equipo de Comunicación de Conarte por su apoyo. Y de manera muy especial a todos los niños y niñas que volcaron su creatividad para replicar y reinterpretar con su talento, una de las figuras emblemáticas del trabajo de Chucho, los gallos. ¡Gran trabajo! Gracias al equipo de Niños Conarte, fue muy emotivo caminar hasta la entrada de esta exposición, guiada por tan alegre manifestación creativa”.

Un festejo por el arte y la vida

“Celebración cromática. Chucho Reyes y su universo estético es, como su nombre lo indica, un festejo por el arte y por la vida”, manifestó por su parte Emma Molina, directora del Centro de las Artes.

“Nos encontramos ante un artista que buscó enaltecer las raíces del arte popular mexicano a través de su producción, y al hacerlo desarrolló un lenguaje propio, único y maravilloso. Con esta exposición, curada de manera espléndida por Mariano Meza, quien desgraciadamente no pudo acompañarnos hoy, y con el trabajo impecable de Elisa Téllez, nuestra coordinadora de Museografía y Exposiciones del Centro de las Artes, quisimos mostrar no solo el lado como productor de Chucho Reyes, sino también su faceta como anticuario, que fue, de hecho, lo que desencadenó su lado artístico”.

A cabalidad, añadió, la muestra es un deleite.

“Pero quiero destacar que el Mural portátil de este gran artista se presenta por primera vez en Monterrey, así que vale la pena verlo con detalle.

“Quiero agradecer muy especialmente a los coleccionistas locales y de la Ciudad de México, cuyo apoyo hizo posible que hoy estemos aquí celebrando la vida, el arte y el color”, apuntó.

Impresionante y atractivo mural

El mural lo realizó Jesús Chucho Reyes en 1951. Esta obra única por su calidad, dimensiones, colorido y estado de conservación, fue realizada por el artista, por encargo de Doña Hortensia Tencha Elías Calles de Torreblanca, hija del presidente Plutarco Elías Calles, para una fiesta de disfraces en Los Pinos entre 1950 y 1952 (en época de Miguel Alemán).

Su universo creativo

La exposición adentra al público en el universo creativo de este artista, que logró crear un lenguaje propio y distintivo que sería clave para la construcción de la idea de lo “mexicano” a nivel nacional e internacional.

Jesús Reyes Ferreira, su historia

A la edad de 33 años, Jesús Reyes Ferreira acondicionó una tienda de antigüedades en su casa en la ciudad de Guadalajara, Jalisco, lugar que pronto se convirtió en punto de reunión de intelectuales y artistas que, envueltos en una atmósfera de sofisticación, adquirían objetos y obras de arte que eran envueltos en papeles de china pintados con anilinas, que él mismo Reyes Ferreira se encargaba de hacer a mano y que él mismo nombraba “papeles embarrados”. Estos papeles de china que estaban inspirados en motivos y colores del arte popular mexicano, cada vez fueron más apreciados por la clientela de la tienda, por lo que Reyes Ferreira dejó de utilízalos para envoltura y los comenzó a comercializar como piezas de arte y como regalo para sus amigos.

Al percatarse de que estos papeles de carácter perecedero se convirtieron en obras de arte, Reyes Ferreira se dio a la tarea de jugar con toda clase de materiales que, aunque no parecían duraderos, le permitían crear obras de gran expresividad, que consigue a través de texturas y colores que se van transformando en la medida en que la pintura se va diluyendo y deformando los soportes. Para Reyes Ferreira, el carácter efímero de su obra, se equipara a la de las artes populares, que transita entre lo utilitario, lo decorativo e identitario.

Mediante sus obras, el pintor invita a reflexionar sobre la función y perdurabilidad del arte, al tiempo, que estrega un estudio sobre la función del color en las obras populares empleada dentro de las modalidades experimentales de los artistas y arquitectos de la segunda mitad del siglo 20.