Felipe Garrido, el rey del mansplaining de la literatura mexicana

Dr. Adán W. Echeverría García

“Increíble, no puedo con el coraje, que atrevido y bobo este señor”, son algunas de las reacciones que ha desatado la intervención del escritor Felipe Garrido (Guadalajara, Jal. 1942), por sus dichos durante la entrega del Premio Xavier Villaurrutia a la escritora Cristina Rivera Garza (Matamoros, Tam. 1964), por su novela ‘El invencible verano de Liliana’, ensuciando la entrega de uno de los premios de literatura de mayor importancia de México, y de América Latina.

Más allá de que la novela de Rivera Garza tiene un público lector objetivo, reafirmado desde la contratapa su postura: “Este libro es para celebrar su paso por la tierra y para decirle que, claro que sí, lo vamos a tirar. Al patriarcado lo vamos a tirar.”, es una lectura profunda y dolorosa que enmarca la terrible y lenta burocracia incapaz de la empatía con las víctimas, perezosa para intentar dar con los asesinos de mujeres (y niños y activistas, y pobres, y homosexuales, y transexuales, en añadidura). Rivera Garza hace un viaje hacia adentro de sí misma, y se expone y nos expone las vísceras de su dolor.

Y ahora, luego de dolerse, reflexionar, valorar que se premie la obra, uno queda incrédulo con lo ocurrido la noche del 5 de julio en la Sala Ponce del Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México. Lo que debió ser un ambiente de felicidades para Cristina Rivera Garza, por su Premio Xavier Villaurrutia 2021, y desde luego para que el nombre de Liliana Rivera Garza jamás se nos olvide, viene el vejete de Felipe Garrido a arruinarlo todo con sus comentarios. No se puede ser más idiota al decir que “el asesino de su hermana está intencionalmente opacado y ocupa un lugar muy secundario en la novela”. Porque para Garrido hubiera sido mejor hablar del asesino de su hermana, porque “es fascinante conocer el interior de algunos asesinos de mujeres”.

Cristina Rivera Garza.

Las redes sociales de México no tardaron en reaccionar ante la estulticia, falta de empatía y de tacto de Garrido. Y uno se pregunta ¿cómo es que este personaje puede ser considerado como jurado para la literatura?, ¿cómo se le puede tener de presidente de la Sociedad Alfonsina? Una vergüenza.

Felipe Garrido

Desde luego que algunas notas como la publicada en la sección Cultura del periódico de difusión nacional El Universal, peca de cobardía, ya que nadie se hace cargo ni firma la nota donde se lanzan contra Garrido desde el anonimato. Vaya con la cobardía de esos periodistas culturales. Todo lo que hacen para no quedar mal con el “Académico de la Lengua”. Por ello insisto tanto en que: envejecer dentro de la literatura no te hace mejor escritor que los jóvenes. Y Garrido evidencia que no es un intelectual, sino un viejo que ha logrado una carrera basada en compadrazgos y amiguismos.

El columnista Gil Gamés (pseudónimo de Rafael Pérez Gay, nacido en 1957) lo deja bien claro en su columna de Milenio: “Gil lo dice rápido: Felipe Garrido es un escritor (es un decir) que nunca ha brillado por sus luces; más bien, el académico y presidente de la Sociedad Alfonsina oscurece la página por donde ocurre su pensamiento (es un decir también) (…) Resulta que Felipe Garrido se planta como una cataplasma en la entrega del premio y afirma con una petulancia fuera de serie que Rivera Garza “ha opacado intencionalmente”, a un personaje muy importante en la trama, se refiere al asesino de su hermana. A Garrido le hubiera gustado una historia de este feminicida: “sus motivos, la manera en que pueda justificar su crimen ocupan un lugar muy secundario en la novela”. Este asno dice que comprende la repulsión de Rivera Garza, pero dice Garrido que como lector le intriga ese personaje.”

¿Hasta cuándo los lectores seguiremos soportando a estos personajes como Garrido que quieren hacerse pasar por intelectuales?

Revisar:

https://www.eluniversal.com.mx/cultura/felipe-garrido-le-ensena-cristina-rivera-garza-escribir-una-novela-sobre-asesinos-de-mujeres

https://www.milenio.com/opinion/gil-games/uno-hasta-el-fondo/felipe-garrido-y-luego-un-precandidato