“La música es la única área donde el hombre realiza el presente”, Igor Stravinsky

Por: Juan Rodríguez Vega

La música del siglo XX presenta una gran variedad de corrientes y estilos musicales. Se encuentran los últimos brotes del romanticismo y del nacionalismo, y una preocupación por abordar la realidad. En este camino uno de los compositores más importantes fue Igor Stravinsky, quien nació el 17 de junio de 1882, en Oraniembaum (Golfo de Finlandia), y falleció el 6 de abril de 1971, a la edad de 88 años.

Igor Stravinsky

Su padre Feodor Ignatiévitch Stravinsky, primer contrabajo de la opera imperial, fue quien incentivó su afición por el género y la tradición musical rusa, a pesar de dirigirlo a estudiar leyes. Igor comenzó a estudiar piano a los 9 años.

En la Universidad conoció a Vladimir Rimsky-Korsakov, hijo menor del conocido compositor, quien le dio la posibilidad de presentar sus primeros ensayos a su padre. El maestro, al detectar su talento, se ofreció a dictarle lecciones particulares de armonía y contrapunto. Estas clases se prolongaron durante seis años.

Stravinsky, el compositor que reinventó el ballet

Ya formado y en ejercicio del arte que supo cultivar, Stravinsky revolucionó la orquestación y abarcó varios géneros, y reinventó el ballet en su movimiento, ritmo y tempo, incorporando múltiples culturas, idiomas y literatura.

Serguéi Diaghilev.

Sus distintas etapas creadoras atravesaron por el folklorismo tradicionalista de sus primeras obras, el vanguardismo de sus ballets, en París, para Serguéi Diaghilev, la disonancia, politonalidad y polirritmia, el neoclasicismo de los años 30 y algo de serialismo en el final. Se destacó también en otros géneros como la sinfonía, la ópera y la música de cámara.

Ruso, neoclásico y dodecafónico son los tres periodos en los que se divide la carrera compositiva de Stravinsky, según los críticos y estudiosos. Las obras que le valieron el reconocimiento mundial fueron compuestas durante aquel primer período ruso. El empresario Serguéi Diáguilev le había encargado una partitura para ser estrenada por su compañía, los Ballets Rusos, en su temporada parisiense. El resultado fue L’oiseau de feu (El pájaro de fuego, 1910) y le siguieron Petrushka (1911), Le sacre du printemps (La consagración de la primavera, 1913) y Las Bodas (1914).

El estreno de La consagración de la primavera (Teatro de los Campos Elíseos, 29 de mayo de 1913) rompió con la estética de la música y la danza del momento, a partir de su intención de regresar a las raíces de un relato prehistórico en la estepa rusa, cargado de simbolismo, pasos y saltos contrarios a la idea de la belleza etérea de la danza, y música disonante y estridente. La música de Igor Stravinsky y la coreografía de Vaslav Nijinsky, entonces, abrieron una nueva etapa para la composición y para el ballet.

La etapa neoclásica comenzó con Pulcinella (1919–1920), caracterizada por un regreso a los lenguajes del pasado, pasando por Apollon Musagète (1927–1928), El beso del hada (1928), Juego de naipes (1936) y Orfeo (1948-1951). Luego de esta etapa, Stravinsky volvió a adoptar el método dodecafónico a partir del ballet Agon (1953-1957).

El exilio después de la guerra

La Primera Guerra Mundial trastocó la vida del compositor. Antes del conflicto se vio obligado a abandonar su tierra natal, a la que regresaría, en 1962, como ciudadano estadounidense. En 1914 se estableció con su familia en Suiza. Luego, en 1920, se mudó a Francia donde realizó una actividad musical muy intensa. En septiembre de 1939 dejó Europa para brindar un ciclo de conferencias en la Universidad de Harvard (Estados Unidos). Con importantes propuestas laborales, decidió instalarse en ese país hasta su muerte, en 1971, su departamento de Nueva York. Fue enterrado en Venecia y posee una Estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood (Hollywood Boulevard 6340).

La influencia de Igor Stravinsky, según distintos historiadores de la música, fue muy importante en otros compositores a lo largo de su vida, y lo sigue siendo luego de su muerte para muchas otras generaciones.

Fuente:

Cultura.gob.ar

Ballett Basler, Academia de San Martín en los Campos, cond. Sir Neville Marriner, coreografía Heinz Spoerli Vers. 1980.