¿De quién son las calles?

Adán Echeverría

Todo lo que no puedo llorar
me asfixia
Álvaro Chanona Yza

“Yo no puedo / ver esto sin decir nada / yo no puedo gritar / porque no sé cómo” nos dice el poeta en su más reciente libro ‘Tribulaciones de un fariseo’ (Cisnegro, 2022); y viene a cuento por la sensación que nos ha dejado el fin de semana pasado, del 12 al 14 de agosto de 2022, en nuestro México.

Dos estados gobernados por el PAN: Guanajuato y Chihuahua, recuperaron la sensación de cada uno de los días que corrieron en el gobierno de Felipe Calderón (2006-2012), incendios, disparos, correrías, golpes a la sociedad civil. Hoy que el Pan no gobierna el país, hoy que se pretende, mediante el trabajo y el acercar a la juventud a nuevas posibilidades, los fantasmas del neoliberalismo, esos empresarios acostumbrados a estirar las manos a los gobiernos en turno, cada día más enojados porque han perdido dinero que les llegaba fácil, solicitan a sus amigos del crimen organizado: aterrorizar a la población civil, y desatan la quema de camiones, negocios, tiendas de conveniencia, por diversas ciudades.

Imagen: TV Azteca

La terrible desesperación de las fuerzas políticas derrotadas por la vía democrática, han sido abandonadas cada día más por aquellos empresarios, que bien que han puesto su dinero en comenta noticias, medios de comunicación, han invertido en campañas electorales, han pagado con prostitutas y drogas a los políticos del Pan, del Pri, del Prd, con tal de que al llegar a los puestos debidos puedan entregarles los presupuestos. Hemos sido testigos de las solicitudes a manera de extorsión de parte de Alejandro Moreno hacia el dueño de cadenas de cine, hacia otros empresarios, banqueros, dueños de líneas aéreas. Ya no pueden confiar en ellos. El Pan y el Pri han desaparecido. Los comenta noticias lo saben, los empresarios que los financiaban empiezan a entenderlo. Han puesto mucho dinero desde 2018 y aun así no logran contener la continua escalada de popularidad de Andrés y todo lo que él representa.

No les queda de otra. Los empresarios que odian a Andrés, necesitan que el pueblo de a pie se lance contra él. Que aquellos empleados de sus fábricas tengan miedo de ir a la calle, porque los malosos los puedan balear. Que tengan miedo de comprar en sus tiendas de conveniencia porque los mañosos pueden quemar dichos sitios. Se ha dado la orden. La esperanza es que la Guardia Nacional, el ejército, la marina, no haga purga de los malos elementos, esos que tenían acuerdos con García Luna, hoy prisionero en los Estados Unidos.

Es necesario el terror. Solo la muerte pueda hacer que el pueblo abandone al gobernante. Que culpe al gobernante. Qué importan entonces los civiles muertos. Para ellos Felipe Calderón y los panistas siempre han tenido uno nombre: daños colaterales.

No es gratuita la escalada de violencia en los estados, en las ciudades, es notorio el mismo modus operandi. Se trata de desestabilizar. Lo que no pueden lograr mediante elecciones, lo que no han podido lograr con los mediocres intelectuales comenta noticias que tienen a sueldo, ahora lo intentarán conseguir vía el terror, el asesinato, la muerte violenta.

Para los Prianistas de Va por México, clientes y servidumbre de una veintena de todo-poderosos magnates de México, lo que se necesita es que el pueblo siga siendo un pueblo temeroso, su agenda estriba en que se culpe a Andrés. Que los mexicanos se queden escondidos y nos sigamos preguntando: ¿De quién son las calles?