La primera vez de Miles Davis

Por: Juan Rodríguez Vega

El 14 de agosto se cumplen 75 años de la primera sesión discográfica como líder del que fuera uno de los grandes genios de la historia del jazz

La autoridad, exuberancia e influencia musical de Miles Davis (1926-1991) a su paso por el Siglo XX fue tal que, aun hoy, su legado sirve de estímulo creativo ineludible para las nuevas generaciones.

Ya desde su infancia mostró un talento innato, y, como suele decirse, fue un niño prodigio musicalmente hablando, desde que a los 13 años sus padres le regalasen una trompeta sin saber que con aquel gesto iban a cambiar la historia del jazz y buena parte de la música popular moderna. A los 21 años lideró su primera grabación como líder, un 14 de agosto de 1947, de la que ahora se cumple el 75º aniversario, una sesión registrada bajo el nombre de Miles Davis All Stars en la que participó el mismísimo Charlie Bird Parker, tocando -otra rareza- el saxo tenor. Fueron los primeros pasos de un hombre destinado a revolucionar el jazz durante más de cinco décadas.

Miles Davis venía de colaborar en la banda de Charlie Parker y, de hecho, los músicos que reunió para esta primera sesión bajo su propio nombre fueron los músicos del ideólogo del bebop de aquel entonces, a saber, el mencionado Bird, el pianista John Lewis, el contrabajista Nelson Boyd y jovencísimo baterista llamado Max Roach. Con ellos grabó cuatro pistas a 78 rpm: Milestones, Little Willie Leaps, Half Nelson y Sippin at Bells, y la actitud de Miles nada tuvo que ver con la primera vez que entró a un estudio de grabación, un 24 de abril de 1945, cuando contaba con 18 años y para acompañar al cantante de blues Rubberlegs Williams. El autor de Kind of Blue confesó en su autobiografía, elaborada junto al poeta y ensayista Quincy Troupe, que en su primera vez se ocultó tras la banda, apenas sintió la valentía de protagonizar solos y su soplo estuvo amordazado por los nervios. Ambas sesiones, la del 45 y el 47, fueron publicadas en 1990 por el sello Savoy bajo el título de First Miles.

En el material registrado de los llamados Miles Davis All Stars ya el trompetista demostró un compromiso con la perfección, pues nada tenía que ver con la forma de trabajar de Charlie Parker, quien convocaba a los músicos sin plan previo alguno y todo abandonado a la inspiración del momento. Para su primera sesión discográfica como líder, Miles hizo ensayar a la banda los temas y arreglos durante varios días, entrando en el estudio de grabación con la seguridad y convicción musicales que le faltaron en la fallida aventura junto a Rubberlegs Williams, una experiencia que, ya se ha sugerido, el trompetista intentó olvidar.

Por aquel entonces Miles ya había evidenciado una obsesión el estudio y la formación musical, desde un punto de vista tanto compositor como interpretativo, y eso a pesar de que, ya con su hija Cheryl nacida de su relación con su primer mujer Irene Birth, decidiera abandonar el prestigioso Julliard School de Nueva York, donde le había matriculado su padre, para entregarse al bullicio jazzístico de la Gran Manzana, siendo un habitual de los clubes de la Calle 52, donde se le podía ver tocando junto a la cantante Billie Holiday o los saxofonistas Coleman Hawkins o Eddie “Lockjaw”, quien le firmó su primer contrato profesional. También en aquellas madrugadas sin fin conoció a ídolos como Fats Navarro, Monk o Benny Carter, aunque su principal actividad fue como miembro del quinteto de Charlie Parker, con el que colaboró protagónicamente, junto a Dizzy Gillespie, en el imperio de ese nuevo latido jazzístico que acababa de nacer llamado bebop.

Miles conoció en 1944 a Parker y Gillespie cuando estos eran miembros de la banda del cantante y director de orquesta Billy Eckstine, quien le reclutó para cubrir una sustitución en una actuación en St. Louis. En ese momento, los padres del bebop vieron un talento y potencial jazzístico enorme en un jovencísimo Miles Davis que contaba con 18 años. Aquel encuentro motivó que el trompetista decidiera trasladarse a Nueva York, colaborando estrechamente en el quinteto de Parker y grabando con él temas eternos como Moose The Mooche, Yardbird Suite, Ornithology o A Night in Tunisia, y componiendo temas igualmente clásicos dentro del gran songbook del bebop como Donna Lee, a la postre, primera composición grabada del trompetista. La energía y vehemencia musical de Parker obtenía justo contraste en el soplo elegante y delicado de Miles, apenas interrumpido por hospitalizaciones del saxofonista, que le llevaron a conocer otros mundos junto a nuevos iconos como el contrabajista Charles Mingus.

En 1948 Miles Davis ya era una suerte de divinidad en la escena neoyorquina, sintiendo la necesidad imperiosa de crear su propia música. Abandona el quinteto de Parker y conoce al arreglista Gil Evans, con quien se entrega para el surgimiento de otro nuevo latido jazzístico, el cool jazz. Otra “primera vez”, como las que luego llegarían con la irrupción desatada del hardbop, el jazz modal, el free jazz, el jazz eléctrico… ventanas que aun hoy nadie ha logrado cerrar.

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