La artista tradicional Victorina López teje huipiles donde muestra su amor por la naturaleza

La maestra artesana Victorina López Hilario tiene la firme idea de que crear desde el amor a las formas y los colores que le regala naturaleza, es la manera en la que ha logrado que su trabajo como tejedora de huipiles sea reconocido por las instituciones y las y los consumidores de su arte original.

En entrevista, la artesana cuenta que desde que desde niña se admiraba de los colores que le daban los árboles, las plantas y los animales que podía ver en el pueblo de Piedra Pesada, ubicado en el municipio de Xochistlahuaca, en la Costa Chica de Guerrero, lo que la inspiró a usarlos en la tarea de tejer huipiles para su venta.

“En mi familia hacemos huipiles para venderlos desde los tiempos de mi tataratatarabuela; es tradición familiar que las niñas aprendan a tejer y se hagan sus propios huipiles. Así comencé yo, a la edad de 6 años, cuando me tejí mi primer huipil”, comenta.

Una vez que logró dominar la técnica de tejido de huipiles y bordado de servilletas, la maestra Victorina, todavía siendo una niña, acudía a las comunidades de Acapulco, Chilpancingo y Ometepec a vender sus piezas, junto con las de otras mujeres de su familia e incluso vecinas.

“Con el tiempo y con más confianza me fui a la Ciudad de México para llevar mis prendas a vender. Me lleve trabajo de mi mamá, de mis primas y vecinas. Llegué a un museo y entonces surgió la invitación de ir a la Escuela de Antropología”, narra la maestra artesana.

Esta venta y exhibición de prendas propias y de colegas a lo largo de los años la llevó a darse cuenta de la importancia de defender y preservar las técnicas y los diseños ancestrales.

La artesana cuenta que desde niña se admiraba de los colores que le daban los árboles, las plantas y los animales que podía ver en el pueblo de Piedra Pesada, Guerrero.

“La gente valora mucho más los diseños que hacíamos desde antes y con hilos naturales. Ahora tejo con hilo de algodón natural, hilado a mano, con un algodón que siembro cada año. La verdad me siento muy contenta porque siempre estoy trabajando y me pone muy feliz ver a la gente cómo valora lo que hago. Les gusta el hilo de algodón, el malacate y que tiene el color natural que da la naturaleza”, comenta.

La maestra López Hilario cuenta con reconocimiento a nivel nacional por su excelencia en la manufactura de textiles en telar de cintura y experiencia en prendas de algodón coyuchi (‘del color del coyote’, color castaño), verde y blanco, así como el uso de tintes naturales.

Desde el año 1995, la artista tradicional promovió la fundación del grupo pionero “Flor de Canazúchitl”, una red de colaboración entre artistas textiles de la comunidad de Piedra Pesada, el cual además ha tenido un efecto multiplicador en la región, ya que hoy existe media docena de cooperativas, asociaciones u organizaciones similares, comenta.

“Cuando me pongo a trabajar me siento muy orgullosa y contenta de lo que se ha logrado hasta ahora, ver a tantas de mis compañeras entusiasmadas por el trabajo que hacemos y, sobre todo, porque en es reconocido en muchas partes”.

Victorina López Hilario obtuvo el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2015 en la categoría Artes y Tradiciones Populares por la elaboración de un huipil con la iconografía amuzga.

Desde hace más de dos décadas, la maestra artesana imparte el taller de telar de cintura en la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía “Manuel del Castillo Negrete” del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Asimismo, ha obtenido apoyos del ahora Programa de Acciones Culturales Multilingües y Comunitarias (PACMYC), del Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías y de la Universidad Autónoma Metropolitana, entre otras instancias, para la adquisición de materias primas, para la realización de cursos y talleres de tintes naturales, para la elaboración de hilos de algodón, diseños y nuevos productos; así como para el sostén de artesanas de la tercera edad.

“De por sí ya le he dado clase a las niñas de mi comunidad, y di clases gratis a todas las mujeres que querían aprender. Todo eso lo hago con mucho gusto, porque no quiero que se pierda la tradición, que es muy bonita”, agrega la entrevistada.